El Santuario de Apolo es el corazón de Delfos y el lugar donde se encontraba el famoso Oráculo. Desde la entrada, la Vía Sacra serpentea ladera arriba pasando por todos los puntos de interés, en un solo camino sin pérdida posible.
El Tesoro de Atenas
El más famoso de los pequeños templos votivos del santuario, y el único completamente restaurado. Las ciudades-estado griegas depositaban aquí sus donaciones a Apolo. También encontrarás los tesoros de Sición, Sifnos, Cnido, Tebas, Corinto y Massalia.
La Columna de Naxos
Fíjate en el lugar donde se alzaba esta columna: cuando visites el museo podrás ver la esfinge que la coronaba, custodiando el templo desde lo alto de 12 metros.
La Columna de las Serpientes (Trípode de Delfos)
Monumento de bronce que originalmente medía 8 metros, con 3 cabezas de serpiente y un trípode que sostenía un cuenco de oro. Fue erigido en 478 a.C. para conmemorar la victoria griega en la batalla de Platea. Solo se conservan 6 metros y una cabeza, ambas en Estambul, adonde las llevó el emperador Constantino I. Lo que ves aquí es una copia.
El Templo de Apolo
Las ruinas del templo donde vivía la Pitia. En su fachada estaban inscritas las famosas máximas délficas: Conócete a ti mismo y Nada en exceso.
El Teatro
Con capacidad para 5.000 espectadores, albergaba los certámenes artísticos de los Juegos Píticos, celebrados en honor de Apolo cada cuatro años.
El Estadio
En lo más alto del santuario, uno de los estadios mejor conservados de la antigua Grecia. Aquí se disputaban las pruebas atléticas de los Juegos Píticos.