Situado al otro lado de la carretera respecto al Santuario de Apolo, el Santuario de Atenea es la imagen más icónica de Delfos: las tres columnas del Tholos circular son el símbolo fotográfico del lugar, aunque históricamente tenga menos relevancia que el Santuario de Apolo.
Antes de llegar al Tholos encontrarás el Gimnasio y una fuente donde los peregrinos griegos se lavaban rituálmente antes de entrar al santuario principal.
El Tholos en sí es un templo circular cuya función exacta sigue siendo un misterio para los arqueólogos. Se construyó a principios del siglo IV a.C. y era uno de los edificios más elaborados del mundo griego.
Consejo práctico: empieza tu visita por aquí si llegas desde el pueblo caminando, ya que era la ruta original que seguían los peregrinos griegos antes de subir al Santuario de Apolo.