La Cueva de Antiparos no es solo una cueva: es un yacimiento histórico continuo desde el Neolítico, una de las primeras atracciones turísticas documentadas de Europa, y un descenso físico de 400 escalones por la falda del monte Profitis Ilias hasta una sala de 80 metros de fondo que parece una catedral. Si vienes a Antiparos y solo haces una cosa, haz esta.

Una cueva con cuatro mil años de visitas

Los arqueólogos han encontrado cerámica neolítica en el fondo, lo que significa que ya en el cuarto milenio antes de Cristo la gente bajaba aquí. Hay grafitis griegos clásicos y romanos en las paredes laterales: pequeños nombres rayados con bronce o piedra. El más famoso lo dejó Lord Byron en 1810 durante su grand tour griego, junto a poetas y diplomáticos que pasaron por aquí en el siglo XIX, cuando la cueva ya era parada obligada del turismo aristocrático.

La performance más extraña la organizó el conde francés de Nointel en la Navidad de 1673. Bajó con 500 personas, sacerdotes ortodoxos, marineros, soldados y aristócratas, y celebró la misa del Gallo en el interior, usando una estalagmita enorme como altar. Quedan algunos grabados de la época que reconstruyen la escena: cientos de cirios, sombras temblando en las paredes, y el órgano de las estalactitas pareciendo tubos de iglesia.

La bajada: prepárate físicamente

A la entrada hay un edificio moderno con kiosko y baños. Desde ahí se baja por 411 escalones de piedra y metal hacia el interior, descendiendo unos 85 metros de profundidad. Es un descenso bastante exigente y, sobre todo, una subida bastante exigente al volver. No es apto para gente con rodillas frágiles, problemas cardíacos serios o niños muy pequeños.

La temperatura interior es constante alrededor de 18 ºC y la humedad ronda el 95%. Después del calor de fuera es un alivio, pero las piedras pueden estar resbaladizas: lleva zapatillas con suela, no chanclas. No hace falta linterna; el recorrido está iluminado con focos discretos que no estropean la atmósfera.

Lo que se ve dentro

La sala principal es un espacio de unos 60 metros de largo por 30 de ancho, con techos de hasta 45 metros. Lo más impresionante son las estalactitas y estalagmitas, algunas de las cuales se han unido formando columnas de varios metros. Hay formaciones bautizadas como El Órgano, Los Cactus o La Medusa, pero las explicaciones son lo de menos: lo que merece la pena es quedarse callado un rato y mirar.

Dolor de viajero: ¿merece la pena?

Sí, siempre que estés en forma para los escalones. La pregunta más común es "¿se puede saltar?". No: es lo más singular de la isla. Pero si tienes problemas de movilidad, sé honesto contigo mismo: 400 escalones de bajada son 400 escalones de subida, y dentro hay tramos estrechos.

Práctico

  • Cómo llegar: 9 km al sur de la Chora. En quad o coche se tarda 15 minutos. Hay también un autobús desde la Chora (1,60 €) con cinco salidas al día en verano.
  • Horario 2026: 10:00-17:00 todos los días en temporada (junio a septiembre). Mayo y octubre suelen abrir 10:00-15:00. Cerrado en invierno.
  • Precio: 6 € adultos. Niños menores de 6 años gratis.
  • Tiempo dentro: 45-60 minutos es lo razonable, contando bajada y subida.
  • Imprescindible: agua y calzado cerrado. Lleva una camiseta extra: dentro fresco.
  • Combina con: bajar después a la playa de Soros (3 km) o a Agios Georgios.
  • Reserva una excursión guiada si prefieres llegar sin organizar tú el transporte.