El Museo de Arte Asiático de Corfú es una de las visitas más inesperadas de toda Grecia. ¿Qué hace una colección de 15.000 piezas chinas, japonesas, indias, tibetanas y mongolas en una isla del Jónico, dentro del antiguo palacio del gobernador británico? La respuesta es Grigorios Manos, un diplomático y coleccionista griego que vivió en Viena y París a finales del XIX, gastó toda su fortuna comprando arte oriental en remate y donó la colección entera al Estado griego en 1928. Cuando murió, Manos era tan pobre que el Estado tuvo que pagarle el funeral. Pero su colección, la única de su categoría en Grecia, abrió como museo en este palacio en 1928.

El Palacio de San Miguel y San Jorge que lo alberga es ya un monumento en sí mismo. Lo construyó la administración británica entre 1819 y 1824 para alojar al Alto Comisionado británico de las Islas Jónicas. Es un edificio neoclásico georgiano, de piedra de Malta importada, con dos pórticos dóricos y un patio central. Cuando Corfú se unió a Grecia en 1864, el palacio pasó a ser residencia real de los reyes de Grecia (Otón I y luego Jorge I lo usaron) y, ya en el siglo XX, sede de varias instituciones públicas. Hoy alberga el museo en la planta principal y la Galería Municipal de Arte en la planta superior.

La colección se organiza en salas temáticas y cronológicas. En la sección china destacan bronces shang y zhou de hace 3.000 años, cerámica tang, porcelana ming y qing, jade tallado, lacas y pinturas en seda. La sección japonesa es famosa por sus estampas ukiyo-e (Hokusai, Hiroshige, Utamaro), armaduras samurái, máscaras Noh y biombos. La india tiene esculturas en piedra y bronce del periodo medieval. La tibetana, thangkas (pinturas religiosas budistas) y mandalas. Y la mongola, pequeñas figuras lamaístas en bronce. Lo bueno: las piezas están bien conservadas y la museografía es sobria, sin agobios. Lo malo: la cartelería es a veces escasa, sobre todo en piezas secundarias, y el audioguía es opcional pero recomendable (3 € extra).

Pain points reales:

  • ¿Vale la pena la visita si no te interesa el arte oriental? Si has pagado el avión a Corfú y solo tienes 3 días, este museo no es prioritario. Pero si vas con un día completo en el casco antiguo, sí: es una pausa diferente, las salas tienen aire acondicionado en agosto (un alivio frente al calor de las callejuelas) y el edificio en sí ya justifica la entrada.
  • Idiomas: la cartelería está en griego e inglés; muy poco en español o italiano. Si no manejas inglés, considera el audioguía o ve directo a las piezas más conocidas (lista al inicio).
  • Tiempo de visita: 1 hora si vas rápido, 2 horas si lees con calma. Es manejable, no agota.
  • Tickets combinados: existe una entrada conjunta con la Fortaleza Vieja, la Fortaleza Nueva y la Casa Solomos (15 €, ahorras 4 €), válida 3 días. Si vas a visitar todo, compra el combo al llegar.
  • Foto y vídeo: permitido sin flash y para uso personal. Trípodes prohibidos.
  • Aseo y cafetería: baños en la planta baja, no hay cafetería propia. Sales al patio y tienes el Liston a 50 metros con cafés a precio turista.

El Museo de Arte Asiático combina bien con la visita al casco antiguo de Corfú y con un paseo por la Spianada y los Royal Gardens (jardines del palacio, gratuitos, abiertos hasta el anochecer). Si te interesa el arte religioso griego, complementa con el Museo Bizantino de Antivouniotissa a 10 minutos andando. Para más planificación, vuelve a la guía de Corfú.