Si tuviéramos que elegir un solo casco antiguo en toda Grecia, el de Chania (Χανιά, también escrito Chaniá o Canea) competiría de tú a tú con el de Nafplio y el de Rodas. Es una mezcla extraordinaria de arquitectura veneciana, otomana y judía organizada en torno a uno de los puertos pesqueros más fotogénicos del Mediterráneo. Aquí no se viene a ver un monumento concreto, se viene a perderse en sus callejones durante medio día y descubrir la ciudad por capas.
Chania fue fundada por los minoicos (la antigua Kydonia), pero su trazado actual lo definieron los venecianos, que la convirtieron en su capital en Creta desde 1252 hasta 1645. El puerto veneciano, construido en el siglo XIV, sigue siendo el corazón visual de la ciudad: el faro otomano al final del espigón (uno de los más antiguos del mundo, originalmente veneciano del XVI, reconstruido por los otomanos en el XIX), los astilleros venecianos (Neoria) con sus arcos de piedra a lo largo del frente este, y la Mezquita de los Jenízaros (Yiali Tzamisi), la mezquita más antigua de Creta, ahora sala de exposiciones.
Tras los venecianos vinieron los otomanos (1645-1898), que construyeron minaretes (algunos demolidos en el XX), hammams, fuentes y casas con miradores de madera (sahnisia). El barrio judío (Evraiki), en el ángulo suroeste, conserva la sinagoga Etz Hayyim, restaurada en 1999 y la única superviviente en Creta tras la deportación nazi de 1944. Vale la pena entrar (gratis, 10:00-18:00 entre semana): un guía voluntario explica la historia trágica de los 263 judíos sefardíes deportados, ninguno de los cuales sobrevivió.
Lo que no te puedes perder:
- Paseo por el puerto al atardecer desde la Plaza Sintrivani hasta el faro (1 km de ida, 25 minutos andando). El espigón está expuesto al viento, lleva chaqueta incluso en agosto.
- Mercado Municipal (Agora): mercado cubierto con forma de cruz construido en 1913, lleno de quesos cretenses (graviera, mizithra), aceite, hierbas y especias. Buen sitio para comprar souvenirs comestibles.
- Calle Skridlof (Stivanadika): la antigua calle de los curtidores, hoy llena de talleres de cuero artesanal. Aquí compramos unas sandalias cretenses tradicionales por 45 €, las mismas que se hacen desde hace cien años.
- Mezquita de los Jenízaros y faro de noche: la postal definitiva de Chania. Ve después de cenar.
Pain points reales:
- Multitudes en verano. Entre las 10:00 y las 20:00 de julio-agosto, el puerto está abarrotado de gente de los cruceros. Pasea de noche (después de las 21:30) o muy temprano (antes de las 9:00).
- Restaurantes turísticos en primera línea. La mayoría de las tabernas del paseo del puerto son caras y mediocres. Para comer bien, métete en los callejones interiores: Tamam (calle Zambeliou, en un antiguo hammam), Apostolis (puerto este, marisco), Salis (entre el barrio judío y el puerto, cocina cretense moderna).
- Aparcamiento imposible. El casco antiguo es peatonal y los parkings públicos están saturados. Aparca en el aparcamiento gratuito del puerto pesquero (Nea Hora) o en el parking de pago de la calle Talo (5 €/día) y entra andando.
- Calzado. Las calles del casco antiguo son de adoquines venecianos resbaladizos. Las sandalias finas no funcionan; usa zapato cerrado o sandalia con suela de goma.
Cómo llegar: desde el aeropuerto de Chania (CHQ) son 14 km, 25 min en coche o 20 min en autobús urbano. Desde Rethymno, 60 km por la nueva autopista E75 (45 min). Si te alojas en Chania, prácticamente todo se hace andando.
Combina la visita con el Museo Arqueológico de Chania, el casco antiguo de Rethymno y un día de playa en Falassarna o Elafonisi.