El Museo de los Archivos Históricos de Hidra (Istoriko Archeio Mouseio Ydras) ocupa una mansión elegante de tres pisos en el extremo este del puerto, justo donde el paseo marítimo se acaba en un pequeño muelle de pescadores. Lo verás de lejos: es un edificio neoclásico color crema con balcones de madera, claramente más institucional que las casas vecinas. A diferencia de la Mansión Lazaros Koundouriotis, que se centra en la vida doméstica de un capitán acomodado, este museo cuenta la historia colectiva de la isla a través de documentos, banderas, mapas, armas y objetos personales de varios protagonistas de la guerra de independencia.
La colección está organizada cronológicamente. Empieza en el siglo XVIII con la época dorada del comercio marítimo: hay maquetas de los grandes navíos hidrotas (algunos de tres mástiles y más de 30 cañones), libros de contabilidad, contratos comerciales con puertos italianos y franceses, instrumentos de navegación (sextantes, brújulas, cartas) y documentos del primer Tesoro Nacional Marítimo que la isla creó para autofinanciarse. La sala más impactante es la dedicada a 1821-1827, los años de la revolución: aquí se exhiben las banderas originales que ondearon en los barcos hidrotas, las cartas personales de Andreas Miaoulis (el almirante de la flota revolucionaria) y armas como pistolas grabadas y sables de oficiales. Hay un panel especialmente curioso con los decretos del primer gobierno griego firmados en la propia Hidra durante meses, cuando la isla funcionó como capital provisional del país independiente.
El edificio tiene también una sala de exposiciones temporales en la planta baja, donde rotan muestras cada pocos meses. En los últimos años se han organizado exposiciones sobre fotografía de viajeros del XIX, sobre la diáspora griega en Marsella y Trieste y sobre el papel de las mujeres en la guerra de independencia. La planta alta tiene una pequeña biblioteca de consulta abierta a investigadores con cita previa.
Sobre los puntos de dolor: calcula entre 1 hora y 1 hora y media para una visita completa con tiempo para leer los carteles (en griego e inglés). Los textos son densos y, si el contexto histórico de Grecia te pilla nuevo, puede ser pesado de seguir; en ese caso lo mejor es ver primero el documental introductorio de 12 minutos que pasan en bucle en la sala de la planta baja (con subtítulos en inglés). No hay audioguía. Las fotografías están permitidas sin flash en la mayoría de las salas, pero algunos manuscritos están bajo cristal con luz tenue y son difíciles de fotografiar. La accesibilidad para personas con movilidad reducida es limitada: no hay ascensor y la planta alta requiere subir dos tramos de escaleras de mármol.
El horario es flexible en verano (algunos años abren también por la noche en julio y agosto, de 19:30 a 21:30) pero muy restrictivo en invierno, donde puede llegar a cerrar varios días por semana. Si vienes fuera de temporada alta, verifica el horario por teléfono o en la web del museo antes de subir hasta aquí: te puede pasar como a más de un visitante que llega y se encuentra la puerta cerrada. La entrada cuesta 5 € general y 3 € reducida; los menores de 18 entran gratis. Aceptan tarjeta. Hay una tienda pequeña con reproducciones de mapas antiguos, libros sobre Hidra y postales, único lugar oficial donde se venden los libros publicados por la propia fundación. Es probablemente la visita cultural más densa de Hidra, ideal para combinar con la Mansión Koundouriotis en una mañana de medio día dedicado a la historia. Tras los dos museos, baja a comer al puerto y revisita el paseo del muelle: muchas casas que antes te parecían "casas bonitas" empezarás a leerlas como mansiones de capitanes con historias detrás.