Koundouros: la playa que los atenienses no quieren que cuentes
Koundouros es probablemente la playa más conocida de Kea y, paradójicamente, una de las menos masificadas del Egeo a esta distancia de Atenas. Lo que tiene de fórmula casi perfecta es esto: una bahía cerrada en forma de herradura, orientada al sur, con arena fina dorada, agua que pasa del azul al turquesa según la profundidad, y un fondo arenoso sin rocas que la hace muy cómoda para meterse con niños o para nadar largo rato. A su alrededor hay un pequeño núcleo de villas de piedra (Koundouros village) y un par de hoteles de lujo discretos, pero no hay ningún resort grande ni torres de pisos. La intervención humana se queda en el nivel justo para que tengas tumbona, café y baño limpio sin perder la sensación de cala mediterránea.
Qué te vas a encontrar al llegar
Cuando bajas la última curva de la carretera, la imagen es muy reconocible: un arenal de unos 350 metros entre dos puntas rocosas, con tamariscos al borde que dan sombra natural, dos chiringuitos en cada extremo y un par de restaurantes con terraza a 30 metros del agua. La parte central de la playa es de servicios pagados (tumbona + sombrilla por 15-20 € la pareja, sin obligación de consumición), pero los dos extremos quedan libres y puedes plantarte con tu toalla sin pagar nada. En esos extremos hay sombra natural de los tamariscos hasta media tarde, y son las zonas favoritas de las familias griegas que vienen con la nevera y los críos.
El agua es transparente, con fondo arenoso suave y entrada muy progresiva. Profundidad considerable se gana a partir de los 20-25 metros desde la orilla, lo que hace que sea cómoda para no nadadores y muy buena para natación deportiva sin asustarte con el fondo. La temperatura del mar entra cómoda desde mediados de junio (22 °C) y llega a los 25-26 °C en agosto.
Servicios reales (sin marketing)
A pie de playa hay dos restaurantes que funcionan todo el día: uno en el extremo norte especializado en pescado a la parrilla (cuenta 25-30 € por persona con carta corta), otro en el sur más informal con ensaladas, pita-souvlaki y hamburguesas (15-18 €). Café americano 4 €, café griego 2,50 €, cerveza local 4-5 €. Los chiringuitos sirven cócteles y vino blanco fresco. Hay baños limpios en los dos restaurantes para quien consume; los del pueblo (un poco más arriba) son de uso público gratuito.
En la zona de Koundouraki, justo al otro lado del cabo (10 minutos andando o 2 minutos en coche), está la base de Kea Water Sports: SUP por 15 €/hora, pedalos por 20 €/hora, banana y donut a partir de 15 € por persona. Es la única operadora seria de deportes acuáticos de la isla.
Pain points reales: lo bueno, lo regular y lo molesto
Bueno: seguridad para familias (fondo arenoso, sin corrientes, agua transparente que permite ver a los niños), aparcamiento amplio y gratuito, sombra natural en los extremos, restaurantes de calidad razonable. Es una de las pocas playas del Egeo donde puedes pasar el día entero sin moverte ni gastarte 80 € por persona.
Regular: el viento del norte (meltemi) entra a veces a media tarde porque la bahía está orientada al sur pero no completamente cerrada por arriba. No suele estropear el baño pero sí dificulta el SUP y las tumbillas se vuelan. En agosto el sábado y el domingo la playa se llena: hay sitio para plantarse, pero el ambiente es ruidoso y los chiringuitos están al límite.
Molesto: no hay duchas públicas (solo en los restaurantes y baños privados). Si no quieres pagar ni consumir, te toca volver a casa con arena. La señal móvil flojea en la zona del aparcamiento, así que conviene tener todo descargado antes de bajar.
Combinarla con otros planes
Koundouros funciona bien como plan de día completo, pero también como punto medio entre Ioulida y las playas más salvajes del sur. La opción más recomendable es hacer mañana en Koundouros (llegada sobre 10:30, café, baño largo, comida) y luego, sobre las 16:00 cuando aprieta el sol y entra el viento, mover a Spathi o a Gialiskari para el atardecer. Si te quedas hasta las 19:00 en Koundouros, las terrazas se animan con el aperitivo y se convierte en uno de los sitios con más onda de la isla, sin necesidad de moverte a Vourkari.