Es imposible hablar de Lefkada sin hablar de Porto Katsiki. Aparece en todas las guías, en todos los rankings, en todas las postales, y aun así, cuando llegas al mirador del acantilado y ves el semicírculo perfecto de arena blanca 90 metros por debajo, contra ese mar turquesa que parece iluminado desde dentro, entiendes por qué la gente vuelve a hacer la misma foto un millón de veces.
La playa mide unos 400 metros de largo y unos 20-30 metros de ancho, dependiendo de la marea. Es de arena fina blanca, con algunas piedras redondas cerca del acantilado. El agua es muy fría (viene de corrientes profundas) y transparente hasta unos 8-10 metros, con fondo arenoso y algunas rocas por los laterales. Perfecta para snorkel básico, aunque no hay peces espectaculares. En el centro, la profundidad se pierde rápido: a 10 m de la orilla ya no haces pie.
El pain point clásico: los 90 escalones. Bajar bajo el sol de agosto no es problema; subir con las piernas cansadas después de un día de playa, cargando neveras, sombrillas y niños, es una experiencia dura. Reserva energía. Los mayores y personas con problemas de rodilla lo pasan mal. Si viajas con abuelos o embarazadas, considera la alternativa del barco desde Nidri o Vasiliki, que te deja en la propia arena sin escaleras.
Sombra prácticamente nula. El acantilado da algo de sombra al principio de la mañana y al atardecer, pero durante las horas centrales del día el sol pega directo. Sombrilla propia obligatoria o alquiler in situ (15-20 € el par de tumbonas con sombrilla, sube en agosto). En el 2015 un derrumbe importante cerró la parte norte de la playa durante meses; se ha reabierto pero conviene fijarse dónde te instalas: nunca demasiado pegado a la pared vertical. Los guardacostas señalan zonas seguras.
Servicios básicos: hay un pequeño chiringuito arriba del acantilado (bebidas, snacks, baños de pago), y otro provisional a veces montado en la arena que sirve bebidas frías. La comida es cara y regular. Recomendación: baja con nevera propia con agua, fruta, y bocadillos. En cambio, para un helado o una cerveza al terminar el día, los chiringuitos del acantilado hacen buen apaño.
Mejor momento del día: llegar antes de las 10h o después de las 17h. Entre las 11 y las 15h en agosto la playa está llenísima (dominan italianos y británicos que llegan por su cuenta, más los grupos de barcos que desembarcan en oleadas cada hora). El atardecer aquí es espectacular por la orientación oeste-suroeste: el sol se pone directamente frente a la playa y el acantilado se tiñe de dorado. Muchos fotógrafos suben al mirador entre las 18 y las 20h específicamente para eso.
Combinación recomendada: Porto Katsiki + Egremni el mismo día si tienes coche. Están a solo 6 km una de otra por carretera. Egremni es aún más salvaje, con menos gente en general (el acceso es aún más difícil), y complementa muy bien. En un día puedes hacer Porto Katsiki por la mañana (menos gente y luz frontal buena para fotos) y Egremni por la tarde (menos gente y luz lateral bonita).
Con niños: apta para niños que ya nadan (>7-8 años). Con bebés no la recomiendo: la bajada es peligrosa con cochecito, no hay sombra natural, y el agua es muy fría. En cambio, para adolescentes es de las playas más impresionantes de Europa y una experiencia memorable.
Con drones: hay carteles que prohíben volarlos en la zona por seguridad y por el impacto en aves protegidas. Multa de 200 € si te pillan. Usa el mirador superior con smartphone, tienes las mismas vistas.
Al final, Porto Katsiki es lo que dicen que es. No es una playa exagerada por Instagram: es realmente una de las playas más espectaculares de Europa. El truco está en gestionarla bien: horarios, sombra, y aceptar que las escaleras van a ser duras. Combínala con Kathisma para variar el ambiente, y ten paciencia con la muchedumbre en agosto.