Tsambou es la playa que recomendamos cuando alguien nos dice que Tsamadou estaba llena. Está cuatro kilómetros más al oeste, tiene un paisaje casi igual de bonito, y por alguna razón que no entendemos del todo recibe la mitad de gente.

Se llega desde Kokkari por la carretera de la costa norte en un cuarto de hora. El desvío está señalizado y baja por una pista de tierra de trescientos metros hasta una explanada donde se aparca sin problema salvo el 15 de agosto.

Cómo es realmente

Una bahía en forma de herradura de unos 350 metros, orientada al norte, con laderas cubiertas de pino a ambos lados que bajan hasta casi tocar el agua. El suelo es de guijarro claro, redondeado y bastante fino en la orilla, que se vuelve más grueso a medida que te acercas al agua.

El color del mar aquí es de los mejores de la isla, un turquesa que se ve desde la carretera de arriba y que hace parar el coche a todo el mundo la primera vez.

La entrada al agua es en pendiente suave los primeros metros y luego gana profundidad de golpe. Se hace pie a unos ocho o diez metros de la orilla, no más.

Los detalles que importan de verdad

Sombra: hay algo, y esto es una rareza en Grecia. Los pinos de los extremos de la playa dan sombra natural real a primera hora de la mañana y a última de la tarde, sobre todo en el lado este. En el centro, a mediodía, no hay nada. Si vas a pasar el día, o coges hamaca con sombrilla o te llevas la tuya.

Gente: en junio y septiembre vas a estar prácticamente solo. En julio y agosto se llena a mediodía pero nunca al nivel de Tsamadou o Lemonakia. A partir de las cinco de la tarde se vacía otra vez.

Escarpines: imprescindibles. El guijarro es liso y resbala, y entrar al agua descalzo es un ejercicio de equilibrio doloroso. Esto vale para casi toda la costa norte de Samos.

El viento: aquí está el pero. La bahía mira al norte y cuando sopla el meltemi de julio y agosto entra oleaje directo. Hay días en que el agua está picada y con corriente de resaca cerca de la orilla. Mira el parte antes de venir: con meltemi fuerte, cruza a la costa sur y vete a Psili Ammos, que está resguardada.

Servicios: un chiringuito estacional que abre de junio a septiembre con hamacas (unos 10 a 12 euros el par con sombrilla), bebidas y algo de picar. No hay duchas, ni baños públicos, ni socorrista. Tampoco hay tienda cerca, así que trae agua.

Aparcamiento: explanada de tierra a pie de playa, gratuita, con sitio para veinte o treinta coches. Se llena en agosto sobre las doce.

Con niños y con perro

Con niños funciona bien fuera de los días de viento, pero con matices: el guijarro les cuesta y la profundidad llega pronto. Para peques de menos de cinco años, las playas del sur son mejor opción.

Con perro no hay prohibición explícita ni vigilancia, y hemos visto perros en la playa sin problemas. Sé razonable con el chiringuito.

Nudismo

El extremo oeste, pasada la línea de rocas, se usa como zona nudista de forma informal. No está señalizado ni es oficial, pero es la costumbre y nadie se escandaliza. En la parte central y este la playa es completamente convencional.

Qué hacer alrededor

La costa norte encadena calas entre Kokkari y Karlovasi y merece la pena recorrerla parando donde apetezca. Tsamadou queda a cuatro kilómetros al este, y Avlakia, con dos tabernas de pescado buenísimas y ninguna pretensión, a dos al oeste.

Si quieres cerrar el día por todo lo alto, sube a Manolates a cenar. Son veinte minutos de curvas desde aquí y el contraste entre el baño de la tarde y la montaña a la caída del sol es una de esas cosas que se recuerdan del viaje.

En resumen

Nuestra playa favorita de la costa norte de Samos por relación entre belleza y tranquilidad. No es la más famosa ni la más equipada, y por eso funciona.

Ve por la mañana, lleva escarpines y agua, y mira el viento el día antes. Con eso resuelto, es difícil que salga mal. Para el resto de playas de la isla y cómo se reparten entre norte y sur, mira la guía de Samos.