Subir al monasterio alto de Panagia Kalamiotissa es la caminata más conocida de Anafi y, posiblemente, la más impresionante de las Cícladas. La capilla blanca se posa en la cumbre del monte Kalamos a 460 m sobre el mar, en la segunda mayor roca aislada del Mediterráneo después del peñón de Gibraltar. Se ve casi desde cualquier punto de la isla: una pizca de cal sobre una mole de caliza dorada que cambia de color con cada hora del día.

El camino, paso a paso

La excursión empieza en el monasterio bajo de Zoodochos Pigi, al pie del monolito, adonde llega un microbús desde Chora en verano (o se accede en coche por la única carretera, unos 9 km desde el pueblo). Desde allí parte un sendero señalizado de 2,5 km que sube en zigzag por la ladera oeste de Kalamos. La caminata dura entre 50 minutos y 1 h 15 min según ritmo, y se vuelve por el mismo camino. No es técnicamente difícil, pero los últimos 200 metros son escalones de roca irregulares con el vacío a un lado: si te dan miedo las alturas, te enterarás aquí.

Pain points que conviene saber

  • No hay sombra. Ni un árbol, ni un toldo, ni una fuente. Hay que llevar al menos 1,5 litros de agua por persona, gorra y crema solar.
  • No vayas al mediodía en julio/agosto. La roca refleja calor como un horno. Lo lógico es subir muy temprano (salir antes de las 7:00 desde Chora) o, mejor aún, hacer la subida nocturna para ver el amanecer desde la cima, una experiencia mítica entre senderistas que pasa de boca en boca.
  • Calzado cerrado obligatorio. Las chanclas son una receta para torcerse un tobillo.
  • La iglesia suele estar cerrada por dentro salvo en la festividad del 7-8 de septiembre, la más importante de la isla. Pero las vistas desde la explanada de la cima compensan de sobra.

Qué se ve desde arriba

A 460 m de altura el horizonte se abre 360°: al oeste, Santorini y su caldera; al norte, Amorgós y la cadena central de las Cícladas; al sureste, en días claros, Karpathos y Creta. Justo abajo, el monasterio bajo de Zoodochos Pigi parece una miniatura y la playa de Monastiri, una franja blanca contra el azul. Mucha gente sube de noche con frontal, duerme un par de horas envuelta en saco junto a la capilla, y aguanta el amanecer en silencio. Está oficialmente prohibido pernoctar, pero la tradición lleva décadas y nadie molesta a quien lo hace con respeto.

Combinaciones lógicas

La caminata se combina muy bien con un baño posterior en Monastiri o Roukounas, ambas a pocos minutos en coche del aparcamiento de Zoodochos Pigi. Si te queda hambre y batería, en el monasterio bajo a veces hay monjes que ofrecen agua, café y un trozo de loukoumi al peregrino: un gesto humilde que conecta este lugar con su origen religioso.