La Fuente de Mersini: el agua que cambia una isla
A primera vista parece poco. Un caño de piedra, un par de árboles dando sombra, un bebedero antiguo y agua que cae con un ruido tranquilo. Pero esta fuente, escondida en el sendero que baja desde el pueblo de Mersini hacia la playa de Livadi, es probablemente el lugar más importante de Donoussa.
¿Por qué? Porque es el motivo por el que esta isla, a diferencia de muchas vecinas en las Cícladas pequeñas, no necesita importar agua potable en cisternas durante el verano. La fuente mana todo el año, alimenta a Mersini y permite que el caserío tenga huertos, frutales y vegetación de verdad en una isla que por lo demás es árida y rocosa.
Lo que vas a encontrar
El sitio en sí es muy sencillo, casi un secreto. Está a unos quince minutos andando bajando desde el pueblo de Mersini, en un punto donde el sendero hace una curva y se abre una zona con dos higueras gigantes y un bebedero de piedra encalada. El agua sale fresca incluso a mediodía en agosto, y eso, en una isla del Egeo, es casi mágico.
- Hay un par de bancos de piedra donde sentarse a la sombra
- El bebedero original todavía funciona; los locales rellenan ahí sus botellas
- El sonido del agua se oye desde lejos: en una isla tan silenciosa, es un detalle que reconoces de inmediato
Por qué pararse aquí
La fuente queda en mitad del sendero hacia la Playa de Livadi, una de las más bonitas de Donoussa, así que cae justo en el momento en que más vas a agradecer una pausa. Es la parada perfecta para rellenar la cantimplora antes de seguir hacia abajo, descansar un rato, hacer una foto sin gente y entender por qué Mersini es un pueblo distinto al resto.
Llega con calzado cómodo de senderismo: el camino no es difícil pero baja con piedras sueltas, especialmente en los últimos tramos hacia la playa. Lleva sombrero, agua extra (aunque rellenes aquí) y crema solar. Y un consejo nuestro: cuando llegues, no saques el móvil enseguida. Quédate cinco minutos escuchando el agua y los grillos. Ese es el verdadero monumento.