Mersini, el pueblo verde que no encaja con las Cícladas secas

Mersini (Μερσίνι) es la excepción en una isla árida. Mientras el resto de Donoussa es matorral, piedra y olivar, este pequeño caserío del sureste está rodeado de higueras, parras y huertos productivos. La razón es una sola: una fuente de agua dulce que mana todo el año.

Esta característica, que parece menor, lo cambia todo. Donoussa es de las pocas islas pequeñas del Egeo que no necesita importar agua potable desde Atenas en barcos cisterna durante el verano, y se lo debe en buena parte a Mersini. Los locales lo saben y lo cuentan con orgullo: aquí beben de su tierra.

Qué te vas a encontrar

Mersini es minúsculo. Son apenas un puñado de casas de piedra escalonadas en la ladera, con techos de teja antigua, escaleras desgastadas y una iglesia blanca dedicada a Agia Sofia. El pueblo está a unos 4 kilómetros al sureste de Stavros por carretera, o algo menos por el sendero que cruza el interior.

  • Es la entrada natural hacia la Playa de Livadi, que está justo abajo, en la costa sur
  • También es punto de partida para llegar a Playa de Fikio, una cala vecina más recogida
  • En el camino verás higueras, frutales y los huertos de verduras que aún cultivan los habitantes

La Fuente de Mersini está justo al inicio del sendero que baja hacia Livadi. Es un punto sombreado y fresco, con un bebedero antiguo de piedra. Es uno de esos lugares que no aparecen en ninguna guía turística pero que los locales y los caminantes habituales conocen muy bien.

Cómo se vive aquí

En Mersini hay una pequeña taberna familiar que abre en temporada (julio a primera mitad de septiembre) y un par de alojamientos. No hay tiendas, ni cajero, ni nada que se parezca a un centro comercial. Si quieres dormir aquí, lo haces porque buscas dormir oyendo grillos.

Es el lugar perfecto para entender por qué hay gente que dice que Donoussa es la mejor de las Pequeñas Cícladas. No tiene la animación de Koufonisia ni los pueblos pintorescos de Amorgos: tiene algo más raro, que es una autenticidad muy difícil de fingir. Combina la visita con la Fuente de Mersini y un baño en la cercana Playa de Livadi y tendrás una de las mejores mañanas de tu viaje.