Areta es la cala remota por antonomasia de Halki. Está en la costa norte de la isla, mirando al canal entre Halki y la deshabitada Alimia, en una zona sin carretera, sin casas y sin sombra. Es pequeña, apenas 80 metros de longitud, con guijarros blancos puros y un agua de un azul cobalto que no es exageración decir que parece pintura. Es la playa que se enseña en las fotos cuando se quiere convencer a alguien de venir a Halki, y al mismo tiempo es la que menos gente conoce porque cuesta llegar.

Hay dos formas de acceder. La primera y más fácil es la barca-taxi que sale del puerto de Emborios cada mañana sobre las diez. Es un servicio comunitario que une el puerto con las calas más remotas (Kania, Areta, Yali, Trahia) y vuelve por la tarde sobre las cinco. Cuesta entre 8 y 10 euros el trayecto por persona, y el viaje en sí ya es una experiencia: media hora bordeando la costa oeste de Halki, viendo desde el agua los acantilados, las pequeñas cuevas marinas y a veces alguna foca monje en las rocas (la población residente de Monachus monachus en el Dodecaneso es de unas treinta unidades y ocasionalmente se ven en esta zona, especialmente al amanecer).

La segunda opción es la caminata desde Horio, una ruta de senderismo de unas dos horas por terreno rural, bajando por barrancos secos hasta la costa. Es bonita pero exigente bajo el sol del mediodía y prácticamente sin sombra. Solo recomendable en primavera y otoño, o muy temprano por la mañana en verano. Y siempre con plan claro de cómo volver: o esperando la barca-taxi de las cinco (si te ha dejado allí esa misma mañana), o sin baño previsto en la propia Areta y volviendo a pie.

Una vez en la playa, no hay nada. Cero servicios. Ni chiringuito, ni tumbonas, ni duchas, ni baño, ni sombra natural más allá de las dos pequeñas grutas que hay en el extremo este, donde se puede uno meter en sombra durante una hora del día. Hay que llegar autosuficiente: dos litros de agua mínimo por persona, comida, sombrilla, protección solar, gorra. Y bolsa para llevarte toda la basura: respeta el lugar y no dejes nada.

A cambio de la incomodidad, lo que tienes es una playa privada. En agosto la barca te deja unas veinte personas máximo y se reparten por toda la cala, todos con sitio sobrado. En junio o septiembre, sin exagerar, puedes pasar el día entero sin ver a nadie más que a la pareja con la que vienes. Es la playa del que viene a Halki buscando soledad real.

El snorkel en Areta es excelente, mejor que en cualquier otra playa de la isla. Los acantilados que forman la cala continúan bajo el agua, formando una serie de pequeñas grutas, salientes y cuevas donde se refugian sargos grandes, doncellas, morenas (cuidado al meter la mano en agujeros), pulpos y bancos de salpas plateadas. La visibilidad supera los veinte metros la mayoría de los días. Si vas con boya de señalización y nadas hacia el norte rodeando el cabo (sin alejarte demasiado de la costa), puedes ver praderas de posidonia con algún Pinna nobilis (nacra) en pie, una especie protegida que aquí todavía sobrevive. Para los amantes del buceo libre y el snorkel, Areta merece el viaje por sí sola.

Sobre dudas habituales: ¿es seguro nadar? Sí, la cala está protegida del oleaje y no hay corrientes fuertes. Cuidado solo cuando el meltemi sopla muy fuerte y el mar se pica, situación rara en este lado de la isla. ¿Hay tiburones? No, en el Egeo griego no hay incidentes registrados con tiburones, y aunque ocasionalmente se ven especies inofensivas, no es una preocupación realista. ¿Y peces peligrosos? Las morenas son agresivas si las molestas, pero solo si meten la mano en su agujero. Los erizos de mar son comunes en zonas rocosas, llevar calzado de agua para no pisarlos. ¿Cobertura móvil? Casi nula, solo en algunos puntos de la playa hay señal débil. Avisa al patrón de la barca antes de bajar que cuente contigo en el viaje de vuelta.

Una buena combinación de día: barca de las 10 a Areta, baño de mañana y picnic, vuelta en la barca de las 14:00 si quieres media jornada. Si quieres jornada completa, espera hasta la barca de las 17:00 y combina con cena tranquila en Emborios al volver. Para quien quiera variedad, Areta se puede combinar con Pondamos en días distintos: dos visiones radicalmente opuestas de cómo es una playa en Halki.