Las playas conocidas como Seychelles son tres calas pequeñas en la costa sur de Ikaria, a unos 5 kilómetros de Manganitis, donde el azul del mar alcanza esa intensidad turquesa que normalmente uno asocia al Caribe. El nombre se lo pusieron los propios ikariotas mucho antes de que las redes sociales lo difundieran al mundo, y refleja bien el contraste entre el agua transparente, las rocas blancas pulidas y los pinos que coronan los acantilados. Son las playas más fotografiadas de Ikaria y, justificadamente, una de las visitas obligadas.

Hay que saber que Seychelles no es una playa cómoda. Es un destino que recompensa el esfuerzo, no un sitio donde aparcas a 10 metros del agua. La razón por la que el lugar conserva su belleza y un cierto carácter salvaje es precisamente esa: el acceso filtra el turismo.

El acceso por tierra (la opción dura)

La carretera asfaltada termina entre los pinos, en un aparcamiento informal donde caben quizá 30 coches. Desde ahí, hay un mirador panorámico (que ya por sí solo merece el viaje, aunque no bajes a la playa) y, junto al mirador, arranca el sendero descendente. Son 15-20 minutos de bajada por un sendero rocoso, con piedras sueltas y algún tramo donde necesitas usar las manos. La subida de vuelta, especialmente a mediodía con sol fuerte, puede llevar 25-30 minutos y deja el corazón a mil. Calzado cerrado obligatorio, agua suficiente y no traer demasiado peso.

Si llegas con niños pequeños, con mayores, con problemas de rodilla o de espalda, no es la mejor idea bajar. El sendero no es técnicamente difícil pero sí incómodo y los rescates desde la playa son complicados porque no hay servicios.

El acceso por barco (la opción inteligente)

Una alternativa muy recomendable es llegar en barco. Desde Manganitis y Karkinagri salen pequeñas embarcaciones de pescadores reconvertidos que llevan a las calas en 15-20 minutos por 15-20 € ida y vuelta por persona. El barco te deja directamente en la cala principal, te recoge a la hora convenida, y te ahorras la bajada y la subida. Para muchos viajeros es la opción más sensata, especialmente en julio-agosto cuando subir el sendero con calor extremo es duro.

Algunos tours organizados como el tour privado en barco por la costa sur o los tour wellness de Ikaria incluyen parada en Seychelles. El puerto de Manganitis merece también una visita por sí mismo si bajas hasta aquí: es uno de los rincones más fotogénicos de la isla.

Las tres calas

Aunque se habla de "Seychelles" en singular, son tres calas adyacentes separadas por formaciones de roca pulida que se pueden rodear caminando con cuidado o nadando. La cala principal es la más amplia, con espacio para 30-40 personas tendidas. Las otras dos son más pequeñas (10-15 personas máximo) y mucho más íntimas: las prefiere quien quiere snorkel tranquilo y/o nudismo discreto.

El fondo es de cantos rodados y arena fina entre las piedras. El agua se mantiene sorprendentemente transparente incluso en pleno verano. Es uno de los mejores puntos de snorkel de toda la isla: lleva tus propias gafas porque aquí no hay nada que alquilar.

Pain points

Lo importante a saber. Cero sombra natural en la orilla: los pinos están arriba, en las calas no hay nada. Sombrilla portátil obligatoria en verano (sí, hay que cargar con ella en el descenso). Cero servicios: no hay bar, no hay aseos, no hay baños. Trae agua suficiente, comida si vas a quedarte el día y una bolsa para llevarte la basura: aquí cada uno se lleva lo que trae.

En julio y agosto, las calas se masifican aunque el sitio no esté pensado para ello: con 50 personas en la cala principal el sitio se siente desbordado. Para una experiencia decente, llega antes de las once de la mañana o después de las cuatro de la tarde. Otra alternativa: ir en mayo, junio o septiembre, cuando el sitio respira de otra manera.

El meltemi de agosto puede levantar oleaje suficiente como para que el barco desde Manganitis cancele el servicio: si reservas el día sin viento, perfecto, si te toca el día de viento, descenso por tierra o cambio de planes. Tenlo previsto.

Cuándo ir

Mayo, junio y septiembre son la temporada ideal: agua a 21-24 °C, ambiente tranquilo, fotografías sin gente, descenso menos castigador por la temperatura suave. Julio y agosto son la temporada masiva: agua a 25-26 °C, sitio difícil de encontrar y bajada caliente, pero el agua está perfecta. Octubre-abril, prácticamente desierto: el sitio se puede visitar, pero el agua estará fría y los barcos de Manganitis pueden no operar.