De todas las actividades que se pueden hacer en Íos, esta es de las que más cariño tienen los viajeros que la han probado, y por una razón sencilla: es probablemente la mejor manera de descubrir cómo se vivía y se vive realmente en una isla cicládica al margen del turismo. La organiza la familia Haros en Chora, una familia local con varias generaciones en la isla, y combina clase de cocina, cata de quesos y de vinos en una experiencia de poco más de tres horas que se hace cortísima.
La experiencia empieza con un paseo por el laberinto de Chora acompañado por algún miembro de la familia (suele ser uno de los hijos o el propio Haros padre), que va contando cómo era la vida en el pueblo antes del turismo, qué papel tenían las distintas plazas y por qué la arquitectura es como es. Después se llega a una pequeña casa familiar tradicional convertida en aula gastronómica, donde se cocina entre todos un menú griego completo: ensalada, un plato principal (suele ser moussaka, briam o pastitsio según el día), un plato de pescado o pulpo, y un postre tradicional como yogur con miel y nueces o galaktoboureko.
La cata de quesos es probablemente lo más sorprendente. Los Haros traen 4-6 quesos artesanos de Íos y de otras Cícladas (feta de oveja, mizithra fresca, kefalotyri curado, xinomyzithra) con explicación de origen, producción y maridaje. Es un nivel de detalle que en los restaurantes turísticos no se ve. La cata de vinos incluye 3-4 vinos griegos seleccionados (Assyrtiko, Athiri, Moschofilero y algún tinto cicládico) explicando cada uno por la familia. La cena se hace después con todo lo cocinado, regada con los vinos catados.
Pain points reales y consejos:
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Alergias e intolerancias: aviso por adelantado en la reserva. La cocina es flexible y pueden adaptar al vegetariano, sin lactosa, sin gluten o vegano con preaviso. Sin embargo, si tienes intolerancia severa a algún alimento, confírmalo bien antes de venir.
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Niños: aceptan niños a partir de 8-10 años con interés gastronómico. Para peques más pequeños, no es la mejor opción (las explicaciones son largas y los tiempos de cocción no se entretienen).
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Idioma: la experiencia se hace en inglés principalmente. Algún miembro de la familia chapurrea otros idiomas pero las explicaciones técnicas son en inglés.
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Vegetarianos: muy bien atendidos. La cocina cicládica tradicional tiene muchos platos vegetarianos por defecto (briam, fava, dolmades).
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Precio: 90 € puede parecer alto al principio pero incluye 3-4 horas, comida y cena completa, cata de vinos y de quesos, y un nivel de atención casi familiar. Es una de las experiencias mejor valoradas en GetYourGuide para Grecia y la relación calidad-precio es excelente.
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Reserva: imprescindible. Solo cocinan grupos pequeños (máximo 8-10 personas) para que la experiencia sea personalizada. En julio y agosto, reserva con al menos una semana de antelación. En junio o septiembre, con 2-3 días suele bastar.
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Hora: suele ser por la tarde-noche (a partir de las 18:00) para terminar cenando ya entrada la noche. Es una experiencia que se combina perfectamente con bajar después a tomar una copa por Chora o con subir antes a la iglesia de Panagia Gremiotissa para ver el atardecer.
Esta es una de esas actividades que en isla griegas como Mykonos o Santorini se ha convertido en experiencia masiva y cara, mientras que en Íos todavía mantiene un punto familiar y auténtico. Aprovéchalo.