La ciudad medieval de Kos: 25 siglos en un kilómetro cuadrado

Kos ciudad es un caso raro en Grecia. En unos minutos andando podéis pasar del ágora griega del siglo IV a. C. al foro romano del II d. C., cruzar bajo el árbol de Hipócrates de 2.400 años, entrar en una mezquita otomana del XVIII, atravesar el puente al castillo cruzado del XIV y terminar en una plaza italiana racionalista de los años 30 del siglo XX. Todo en el mismo paseo, en menos de un kilómetro cuadrado.

El castillo de los Caballeros de San Juan

Es la postal de la ciudad. Se ve desde cualquier punto del puerto: una fortaleza cuadrada de piedra clara que asoma justo detrás del faro, con muros de más de 6 metros de espesor y torres macizas en las esquinas.

Lo levantaron los Caballeros Hospitalarios de San Juan de Jerusalén entre 1450 y 1514, sobre restos griegos y romanos que reutilizaron sin miramientos (todavía se ven fragmentos de columnas antiguas metidos como sillares en las paredes). Su función era defender el puerto y la isla frente a los turcos otomanos, que finalmente la conquistaron en 1523 tras la caída de Rodas.

Se accede cruzando un puente peatonal desde la Plateia Platanou. La entrada cuesta 6 € (incluida en la combinada de 15 € con el Asklepeion). Dentro no queda gran cosa restaurada, pero se puede pasear por lo alto de las murallas con vistas al puerto y al canal turco-griego. Un consejo: no vayáis a mediodía en verano, no hay sombra en las murallas y el reflejo del sol sobre la piedra clara es implacable. Media mañana o atardecer, mucho mejor.

Plateia Platanou y el árbol de Hipócrates

Justo al pie del castillo, esta plaza empedrada custodia lo que la tradición local considera el mismo árbol bajo el que Hipócrates enseñaba medicina a sus discípulos hace 2.400 años. Es un plátano oriental gigantesco, con un tronco de 14 m de diámetro sujeto por armazones metálicos porque las ramas ya no aguantan solas su propio peso.

Los expertos aceptan que el árbol tiene entre 500 y 700 años, no 2.400. Pero, seguramente, es descendiente directo del original y crece exactamente en el mismo lugar. Los locales lo cuidan como una reliquia. Debajo hay una fuente otomana turca del siglo XVIII y a un lado la mezquita de Loggia (Gazi Hassan Pasha), construida en 1786 cuando la isla era otomana, hoy cerrada al público pero fotogénica desde fuera.

Ágora antigua y foro romano

Cruzando la calle Nafklirou (la "calle de los bares", muy animada en verano pero medio vacía tras los terremotos de 2017), se abre una explanada gigantesca de ruinas al aire libre. Es gratis y no hay cartelas apenas, así que muchos turistas pasan de largo. Grave error: aquí está el corazón de la Kos griega y romana.

Se ven los restos del ágora del siglo IV a. C. (mercado y foro de la ciudad clásica), un templo helenístico dedicado a Afrodita, la stoa con sus columnas parcialmente reerguidas, la muralla portuaria, un templo circular romano y varios pavimentos con mosaicos protegidos por techado. La mayoría de las piezas mejores están en el Museo Arqueológico. Consejo: no hay sombra, llevad agua y visita temprano.

Casa Romana

Un poco al sur, la Casa Romana (Casa Romana o Casa dei Cavalieri) es una villa noble del siglo III d. C., excavada y reconstruida parcialmente por los italianos. Tiene tres patios interiores, mosaicos increíblemente bien conservados con delfines y peces, frescos de pared originales y un pequeño baño privado. Entrada 6 €, se visita en 40 minutos y es un contraste perfecto con el ágora al aire libre. Aquí sí hay sombra y aire acondicionado en las salas.

Museo Arqueológico

En la Plateia Eleftherias, el pequeño Museo Arqueológico de Kos (5 €) guarda las mejores estatuas encontradas en el Asklepeion, una Afrodita saliendo del baño espléndida, mosaicos y objetos de uso cotidiano. En una hora se ve todo, es un buen colofón a la visita del yacimiento.

Consejos prácticos

Cuándo pasearla: desde el atardecer hasta la noche cerrada. El casco antiguo se ilumina bien y las tabernas del puerto se llenan. Al mediodía en agosto el pavimento arde y no hay quien pare.

Con niños: perfecta. Todo es plano, se camina en 40 minutos, hay heladerías cada 100 metros y las murallas del castillo entusiasman. Sin coche: absolutamente todo el recorrido se hace andando desde el puerto.

Entrada combinada: por 15 € el ticket entra al Asklepeion + Castillo + Casa Romana + Museo. Si vais a ver dos o más, hacedlo.

Después de esto, os recomendamos escaparos a Zia o los pueblos de montaña para desconectar del ambiente medieval, o directamente a una playa como Tigaki para pasar la tarde.