Cuando la gente habla de "el desierto de Grecia" está hablando de este trozo del norte de Limnos. Y no es una metáfora barata: en las colinas justo detrás de la playa se acumulan dunas de arena blanca de hasta 20 metros de altura, salpicadas de tamariscos y cañizales bajos, que se extienden más de dos kilómetros tierra adentro. El viento del norte, el meltemi, lleva siglos empujando la arena de la playa hacia el interior. El resultado es un paisaje que no encaja en ninguna postal típica de Grecia y que probablemente sea el más raro que vas a ver en un viaje a las islas.

Lo que te encuentras al bajar la duna

La primera vez que llegamos a Gomati aparcamos en el pequeño claro que hay al final de la pista de tierra y no vimos el mar. Solo colinas de arena. Una escalera de madera algo desvencijada baja entre los tamariscos y, cuando doblas la última curva, se abre la playa: tres kilómetros de arena fina dorada, sin una sola sombrilla, sin chiringuitos, con el mar totalmente abierto al norte.

En pleno agosto puedes encontrar 15-20 personas repartidas en tres kilómetros. Es una de las playas más grandes de Grecia y una de las menos masificadas. El agua es clara pero fría (aquí llega la corriente del Egeo del Norte), y en días de viento fuerte se pica bastante. Los días de calma son mágicos.

Pain points: qué llevar y qué esperar

Gomati no es una playa organizada. No hay sombrillas de alquiler, no hay socorrista, no hay duchas, y la única "taberna" es un chiringuito estacional (Man-Tella) que abre en pleno verano y cierra cuando quiere. Trae sombrilla propia (mejor una pinchable resistente al viento), 3-4 litros de agua por persona, comida en nevera y algo con lo que taparte si el viento arrecia.

El viento es el otro tema. Gomati es una playa expuesta al norte y el meltemi puede arreciar por la tarde. Si vas con niños pequeños o si buscas mar tranquilo, ve por la mañana temprano o elige la playa vecina de Keros, 20 minutos al este, que en día de viento fuerte queda más resguardada.

Cómo llegar

Desde Myrina son 35 kilómetros y unos 45 minutos por carretera bien asfaltada hasta el pueblo de Katalakko. En Katalakko sigue las señales a "Gomati Beach": son unos 2 km de pista de tierra en buen estado que puede hacer un coche pequeño sin problema en verano (en invierno, cuando llueve, la pista se embarra y sube el nivel de dificultad).

No hay transporte público que llegue hasta aquí. Los taxis desde Myrina cobran unos 45-55 € solo ida y no siempre están dispuestos a esperar. Sin coche propio, la única alternativa razonable es contratar un tour organizado que incluya Gomati más otras dos o tres playas del norte.

La caminata por las dunas

Si te sobra energía después del baño, cruza las dunas caminando hacia el interior. En unos 20 minutos llegas a un mirador natural sobre la playa desde donde se ve toda la extensión del arenal y, al fondo, la silueta oscura del monte Athos. Es uno de los paseos más fotogénicos de Limnos. Ve con calzado cerrado (la arena caliente quema en pleno mediodía) y protege bien las cámaras: el polvo de arena entra en todas partes.