Si Gialos es el escaparate de Symi, Chorio es su casa. El pueblo alto se extiende por la cresta de la colina que domina el puerto, y fue durante siglos el verdadero centro de la isla: aquí vivía la gente, a salvo de los piratas, mientras abajo solo estaban los almacenes y los barcos.

Llegar hasta aquí ya es una experiencia, y la mejor forma de hacerlo es a pie.

La Kali Strata: la escalera que lo cambia todo

La Kali Strata, "el buen camino", es una amplia escalera de piedra que arranca en los callejones detrás del puerto y sube, en unos 400 escalones (las cifras varían según quién los cuente, y hemos leído desde 375 hasta 500), hasta la plaza de Chorio.

Por el camino vas pasando junto a las mansiones de los antiguos capitanes. Algunas están restauradas con un gusto exquisito, con sus contraventanas recién pintadas y buganvillas en la puerta. Otras son esqueletos de piedra sin tejado ni ventanas, con higueras creciendo dentro. Ese contraste es lo más emocionante de la subida: estás viendo en un mismo paseo la riqueza y el abandono de la isla.

La subida cuesta, no vamos a engañarte. Con calor y a mediodía se hace muy dura. Nosotros la hicimos dos veces: una a las 13:00 de un día de julio, y la segunda a las 8:00 de la mañana siguiente. La segunda fue un placer.

Consejos para la subida:

  • Ve temprano o al atardecer. Nunca a mediodía en verano.
  • Lleva agua y calzado con suela que agarre; la piedra está pulida por los siglos.
  • Tómatelo con calma y para a mirar atrás. Las vistas sobre Gialos mejoran a cada tramo.
  • Si tienes problemas de movilidad, hay una carretera y un pequeño autobús que sube desde el puerto. También taxis.
  • Y lo más importante: no subas nunca con la maleta. Si duermes en Chorio, pide recogida o coge un taxi.

Qué ver en Chorio

Chorio es un laberinto. Sus callejuelas se diseñaron así, estrechas y retorcidas, para desorientar a los piratas que desembarcaban. Funciona igual con los turistas, así que déjate perder.

El castillo de los Caballeros. En lo más alto del pueblo están los restos de la fortaleza que los Caballeros de San Juan levantaron sobre la antigua acrópolis. Queda poco, porque en la Segunda Guerra Mundial explotó un depósito de municiones alemán que se llevó por delante buena parte del castillo y la iglesia que había dentro. Hoy se ve una iglesia reconstruida, la Panagia tou Kastrou, y unas vistas de 360 grados sobre Gialos, Pedi y la costa turca.

El museo. El Museo Arqueológico y Folclórico de Symi ocupa una mansión tradicional en la parte alta del pueblo. Combina hallazgos de época clásica, helenística y bizantina con la recreación de una casa de familia acomodada de la isla. Es pequeño, pero ayuda a entender todo lo que estás viendo.

Los molinos. En el extremo del pueblo que mira al puerto quedan varios molinos de viento, algunos restaurados como viviendas. Desde la carretera que pasa junto a ellos se tiene la mejor vista frontal de Gialos, la de las postales.

Las iglesias. Hay muchas, y casi todas tienen suelos de mosaico de guijarros blancos y negros, el famoso hoklaki. Si una está abierta, entra.

Comer y dormir arriba

Casi todas las tabernas y bares de Chorio se concentran alrededor de la parte alta de la Kali Strata, y es buena idea parar en una a recuperar fuerzas. Las vistas desde las terrazas son espectaculares, y los precios suelen ser algo más amables que en el puerto.

Dormir en Chorio es una gran opción si buscas silencio. Por la noche, cuando las luces del puerto se encienden abajo, la vista desde una terraza de Chorio es probablemente lo más bonito que puede ofrecer Symi. Los alojamientos de aquí suelen tener mejor precio que los de primera línea del puerto, a cambio de los escalones.

¿Merece la pena el esfuerzo?

Sin ninguna duda. Mucha gente que viene en excursión desde Rodas se queda en el puerto y se lo pierde. Chorio es donde ves que Symi es un lugar de verdad, con abuelas que barren la puerta, niños que juegan en la plaza y gatos dormidos sobre los escalones.

Combínalo en el mismo día con el puerto de Gialos por la tarde, y si te queda energía, dedica la mañana siguiente a una ruta de senderismo por los antiguos caminos de piedra que salen desde la parte alta del pueblo.