Hay llegadas que se te quedan grabadas, y la de Gialos es una de ellas. El barco rodea un cabo de roca desnuda, sin un solo árbol, y de pronto la bahía se abre como un telón. Delante aparecen cientos de casas de color ocre, mostaza, rosa palo y azul cielo, todas con su frontón triangular, subiendo por las dos laderas como las gradas de un teatro. En cubierta, la gente deja de hablar y saca el móvil. Nosotros también.

Gialos (o Yialos, que significa algo así como "la orilla") es el puerto y la capital práctica de Symi. Aquí llegan los ferris, aquí están casi todos los restaurantes, las agencias, el banco y la farmacia, y desde aquí salen los taxis acuáticos hacia las calas.

Por qué es tan bonito

La respuesta corta es: dinero de esponjas. En el siglo XIX Symi era una de las islas más ricas del Egeo gracias a su flota de buceadores de esponja y a sus astilleros. Los capitanes y comerciantes se construyeron mansiones neoclásicas, el estilo de moda en la Grecia del momento, y lo hicieron mirando al puerto para que todo el mundo las viera.

Cuando la riqueza se acabó, muchas casas quedaron abandonadas. Durante décadas fue un puerto medio fantasma. Hoy buena parte se han restaurado con normas estrictas que obligan a respetar los colores y las formas tradicionales, y eso explica la armonía del conjunto. Si te fijas, todavía verás alguna mansión sin tejado entre dos fachadas recién pintadas.

Qué ver en el puerto

  • La torre del reloj, de finales del siglo XIX, en el lado noroeste del puerto, junto al muelle de los ferris. Es la foto clásica de llegada.
  • El pequeño pescador: la estatua de bronce de un niño con caña, obra de un escultor de la isla, junto al agua.
  • Las tiendas de esponjas del paseo, herederas del oficio que hizo rica a la isla. Pregunta por los tipos y sus usos; los vendedores lo cuentan con gusto.
  • El museo náutico, en una casa del puerto, con maquetas de barcos, escafandras y fotografías de los buceadores. Pequeño pero muy ilustrativo.
  • El monumento a la rendición de 1945: el 8 de mayo de 1945 se firmó en Symi la rendición de las tropas alemanas del Dodecaneso. Cuentan los locales que fue en el edificio que hoy ocupa el restaurante Les Katerinettes, en el paseo, donde una placa lo recuerda.

Cuándo pasear (y cuándo no)

El gran problema de Gialos tiene horario: entre las 11:00 y las 16:00, en temporada, desembarcan varios barcos de excursión desde Rodas y el paseo se llena. Las tiendas venden más, las tabernas del agua suben el tono y cuesta hacer una foto sin cabezas.

Nuestro consejo: si duermes en la isla, sal a pasear antes de las diez de la mañana y después de las cinco. La luz dorada de la tarde sobre las fachadas es lo mejor que tiene Symi, y a esa hora el puerto vuelve a ser un pueblo: los pescadores reparan redes, los gatos se pasean entre las mesas y los yates encienden sus luces.

Si vienes solo de excursión, aléjate un poco del muelle principal. Basta caminar diez minutos hacia el barrio de Harani, donde aún se reparan barcos de madera, para quitarte a la mitad de la gente de encima.

Las mejores vistas

Para la panorámica de postal, sube. Tienes dos opciones:

  1. La Kali Strata, la escalera que arranca detrás del puerto y llega a Chorio. No hace falta llegar arriba: a mitad de camino ya tienes vistas espectaculares.
  2. La carretera hacia los molinos, en el lado opuesto del puerto. Desde la curva de los molinos de viento se ve todo Gialos de frente, y es el mejor sitio para la foto del atardecer.

Comer en Gialos

La especialidad son las gambas de Symi: diminutas, rojizas, fritas enteras y comidas con cáscara, como si fueran patatas. Se piden como meze en casi todas las tabernas. También verás pescado fresco, pulpo a la parrilla y los tourtakia, pequeñas empanadillas de queso.

Ojo con las tabernas que tienen las mesas literalmente sobre el agua en el centro del puerto: el sitio es precioso, pero los precios lo saben. Una calle más atrás, o en los extremos de la bahía, se come igual o mejor por bastante menos.

Consejos prácticos

  • Accesibilidad: el paseo del puerto es llano y cómodo, apto para carritos y sillas de ruedas. Todo lo demás son escaleras.
  • Taxis acuáticos: salen del muelle por la mañana hacia las calas de la isla. Mira los carteles con horarios y precios del día.
  • Autobús: la pequeña línea local une el puerto con Chorio, Pedi y, varias veces al día, con el monasterio de Panormitis.
  • Baño: si no quieres coger barco, a diez minutos a pie hacia el norte está la pequeña playa urbana de Nos, con hamacas.

Gialos no se visita, se vive. Siéntate, pide un café frappé frente al agua y deja pasar las horas. Para eso has venido.