Katergo es la playa que separa a los visitantes ocasionales de los que han venido a Folegandros con tiempo y curiosidad. No tiene ni un chiringuito, ni una sola sombrilla, ni acceso rodado. Para llegar hay que caminar media hora por un sendero costero pedregoso o pagar una barca-taxi desde Karavostasi. Eso ya filtra a la mitad de la gente. Y los que llegan se encuentran con una cala perfecta de guijarros blancos pulidos por el mar, agua de un turquesa imposible, y una sensación de aislamiento absoluto.
La playa está en una bahía cerrada por dos promontorios rocosos, lo que la protege del meltemi y mantiene el agua casi siempre en calma. El fondo del mar es de gravilla y rocas claras, sin algas: la visibilidad es extraordinaria, llegas a ver con detalle los peces a cinco metros de profundidad. Para hacer snorkel es probablemente el mejor sitio de la isla, especialmente la zona derecha (mirando al mar) donde las rocas forman pequeñas cuevas submarinas con peces de colores.
El acceso a pie desde Karavostasi es el más recomendable si quieres vivir la experiencia completa. El sendero arranca al final de la playa de Livadi (la que está justo en el puerto), sigue la costa por el sur, y va dando vistas espectaculares sobre el mar. La caminata es relativamente fácil: terreno pedregoso pero sin pendientes pronunciadas, unos veinticinco o treinta minutos en total. El último tramo baja a la cala por una ladera con peldaños naturales en la roca. Hay un par de puntos donde hay que ir con cuidado en agosto si hay viento, porque el sendero pasa cerca del borde, pero nada peligroso si vas con calzado adecuado.
Una preocupación que escuchamos siempre es la falta total de sombra. Es real, y es importante. En la cala no hay un solo pino, no hay rocas grandes que protejan, no hay nada. Si vas a quedarte más de dos horas y vas en julio o agosto, necesitas sombrilla portátil. Hay quienes traen una tienda de playa de las pequeñas que se montan en treinta segundos. Otros vienen solo a primera o última hora del día y aprovechan que la cala queda en sombra natural cuando el sol baja. Ten en cuenta también que no hay grifo de agua ni puesto de socorro: lo que traigas es todo lo que vas a tener.
Lo que sí tiene Katergo es esa cosa que ya casi no se encuentra en las islas griegas: tranquilidad y autenticidad. Aquí vienen sobre todo locales y viajeros veteranos. No hay grupos organizados, no hay barcos turísticos masivos descargando gente, no hay música ni infraestructura. La cala se ocupa parcialmente en pleno agosto, pero nunca se llena al estilo de Agali o de las playas de Mykonos. La sensación de que estás en un sitio que pocos conocen es real.
Para los que prefieren la opción cómoda, las barcas-taxi salen del puerto de Karavostasi varias veces al día en temporada. El trayecto es de unos diez minutos, llegas directo a la orilla, y los patrones suelen quedar contigo para recogerte a la hora que digas. Coste alrededor de 8-10 euros ida y vuelta. Si vas con niños o con poca movilidad, esta es la opción sensata. Si vas en pareja con ganas de aventura, el sendero es muchísimo más memorable.
El topónimo Katergo significa literalmente galera (la nave de remos). Cuenta la leyenda que la cala se llamaba así porque era el sitio donde los piratas escondían sus embarcaciones para descansar antes de saquear los pueblos del interior. La forma cerrada de la bahía y la cercanía al puerto principal lo hacían ideal como refugio. Si miras los acantilados que rodean la cala, todavía se aprecian algunas cavidades naturales que pudieron servir de escondite. Hoy día lo único que se esconde aquí son los locales que han venido a darse un baño antes de cenar.
Lo que hacemos siempre que vamos a Katergo: salir de Karavostasi a media mañana, hacer la caminata con tiempo, llegar a la cala antes de las once, encontrar un buen sitio cerca del agua, pasar la mañana entera entre baños y snorkel. Comer algo ligero que hayamos traído (jamón, queso, pan, fruta, todo del super del puerto), descansar a la sombra de la sombrilla, y volver caminando al puerto a media tarde para una cerveza en la taberna antes de subir a la Chora. Esa es la jornada perfecta en Folegandros y Katergo es el centro.
Si vienes a la isla con tiempo y solo puedes ir a una playa, que sea esta. Si tienes varios días, alterna con Agali (más cómoda, con servicios) y con Livadi (a un paso del puerto). Pero Katergo siempre se queda como la favorita. Es la que mejor representa la idea de Folegandros: salvaje, hermosa, sin estridencias, y que premia a quien hace el pequeño esfuerzo de llegar.