Llegar a Vathy en barco es una de las entradas más fotogénicas del Jónico. El puerto se abre como una concha alargada, con la ciudad escalonada en torno al agua, las casas pintadas en amarillos, ocres y rosados, las cúpulas claras de un par de iglesias y al fondo el verde de las colinas. Lo primero que llama la atención es el silencio: pocos coches, ningún tráfico denso, y el ruido constante del mar lamiendo los amarres.

La ciudad nace como puerto seguro en el siglo XVI bajo dominio veneciano y crece durante el siglo XIX gracias al comercio marítimo de los capitanes locales. Familias como los Drakoulis o los Karavias levantaron mansiones de piedra de las que aún quedan algunas tras el terremoto de 1953, que arrasó buena parte del patrimonio civil. La reconstrucción posterior se hizo con un cuidado que sorprende: los nuevos edificios respetan escala, colores y proporciones, así que el conjunto se siente armónico aunque buena parte sea de los años 60.

Qué ver en Vathy

  • Museo Arqueológico de Vathy: pequeño pero excelente. Hallazgos de la edad geométrica, micénica y corintia procedentes de excavaciones en la isla. Entrada 4 €, abierto martes a domingo de 08:30 a 15:30.
  • Catedral de la Presentación de la Virgen: restaurada tras el terremoto, conserva un icono de madera tallada del siglo XVII.
  • Iglesia de Agios Georgios: la más antigua del casco urbano.
  • Casa natal de Odysseas Androutsos, héroe de la guerra de independencia griega (1821).
  • Ruinas de la fortaleza francesa de 1807, en la colina sobre el puerto. Construida durante la breve ocupación napoleónica para vigilar la flota inglesa. La subida es de 25 minutos y la vista del puerto desde arriba es inmejorable.

Cómo es pasar la tarde en Vathy

La rutina del visitante repite un patrón muy disfrutable. Mañana en el museo o en una de las playas cercanas como Filiatro. A la una, vermut o cerveza fría en una de las terrazas del paseo. Comida en una taberna (Nikos, Sirenes, To Trehantiri son apuestas seguras) con pulpo a la parrilla y un retsina local. Siesta. Subida al castillo a las siete cuando ya no quema el sol. Cena tardía a las diez. Copa en uno de los tres o cuatro bares del muelle hasta medianoche. Repetir.

Información práctica

  • Aparcamiento: gratuito y fácil fuera del centro, complicado en el paseo en agosto.
  • Servicios: dos cajeros (Alpha Bank, Piraeus), farmacia, supermercado mediano, gasolinera.
  • Caique a Gidaki: sale del muelle norte tres veces al día en verano. 8 € ida y vuelta.
  • Mejor momento del día: atardecer desde la fortaleza o desde la cafetería Drakoulis en el extremo oeste del paseo.

Vathy es el centro neurálgico desde el que se planifica cualquier día en la isla. A pocos kilómetros tienes el monasterio de Kathara con la mejor vista del archipiélago y el norte con Kioni y Frikes. Tres noches aquí son el mínimo para no irse con la sensación de haber pasado de puntillas.