Vourkari: el pueblo de los veleros y el pescado fresco

Vourkari es lo que pasaría si combinaras un pueblo pesquero auténtico con un puerto deportivo de la Costa Azul a escala pequeña. Está a apenas 3 km al norte de Korissia, en una bahía cerrada y muy protegida que se ha convertido en uno de los fondeaderos favoritos de los veleros que cruzan el Egeo. El resultado es un paseo marítimo de unos 400 metros con dieciséis tabernas y restaurantes, veleros amarrados a 5 metros de las mesas, niños correteando entre las cuerdas y un ambiente que mezcla vida marinera real con sofisticación ateniense de fin de semana. Para muchos, la cena en Vourkari es la imagen que se llevan de Kea.

Cómo llegar y dónde aparcar

Vourkari está conectado con Korissia por una carretera litoral asfaltada de apenas 3 km que se hace en 5 minutos en coche. Hay también un sendero costero que va por la roca pegado al mar y se camina en 35-40 minutos: es muy bonito al atardecer y la mejor forma de llegar si te alojas en el puerto. En coche, hay aparcamiento gratuito en la entrada del pueblo y en una explanada justo detrás del paseo marítimo. En agosto los sábados puede llenarse y toca dejar el coche un poco más lejos.

La excusa real: la cena

Lo principal que se hace en Vourkari es comer y cenar. La concentración de buenos restaurantes es excepcional para una isla de este tamaño. Algunos nombres con los que vas seguro:

  • Aristos: el clásico de pescado fresco. Familia que lleva tres generaciones, barca propia. Cuenta 35-45 € por persona con pescado del día. Reserva imprescindible en agosto.
  • Strofi tou Mimi: cocina griega tradicional con toque moderno, terraza grande. Excelente kakavia (sopa de pescado de pescador) por 18 €. Ambiente más informal.
  • En Plo: tendencia más moderna, platos pequeños para compartir, buena carta de vinos griegos. Sobre 30 € por persona. Le gusta a los atenienses jóvenes con barco.
  • Krasi tou Ble: bistro con énfasis en producto local de la isla. Loza con tomate confitado a la perfección. 25-30 €.

Para cócteles y copas después de cenar, Wave Bar y Vinilio son las dos referencias. Música suave, terrazas frente al puerto, gin tonic a 9-11 €. Cierran sobre las 02:00 en temporada alta.

El yacimiento de Agia Eirini

Apenas a 800 metros del paseo, en una pequeña península que cierra la bahía por el oeste, está uno de los yacimientos prehistóricos más importantes del Egeo central: Agia Eirini. Estuvo habitada continuamente desde el 3000 a.C. hasta el 1100 a.C., es decir, casi dos milenios sin interrupción. Lo más espectacular son los restos de un templo dedicado a Dionisos con quince estatuas femeninas en terracota a tamaño casi natural (las "Damas de Agia Eirini", hoy en el Museo Arqueológico de Ioulida). En el sitio puedes recorrer las murallas micénicas, los cimientos de las casas y la planta del templo. La entrada es libre y hay paneles explicativos en griego e inglés. Cuenta 30-40 minutos de visita.

Combinar Vourkari con el día completo

La fórmula que funciona mejor: tarde de playa en Otzias o Gialiskari (ambas a 5-15 minutos en coche), ducha rápida en el alojamiento, llegada a Vourkari sobre las 19:30 para tomar algo en el muelle, paseo hasta Agia Eirini con la luz dorada y cena tardía hacia las 21:30. En agosto los locales no cenan antes de las 22:00, así que si vas a las 20:30 te encuentras la terraza vacía y los camareros aburridos. A las 22:30 está todo lleno y se vive el ambiente real.

Para fines de semana, conviene reservar. Lo de "ya pasaremos a ver si hay sitio" funciona entre semana y en mayo-junio, pero los viernes y sábados de julio-agosto las tabernas buenas están al completo desde las 21:00. Una llamada por la tarde a través de Google Maps suele resolverlo.

Por la mañana, otra cosa

Vourkari por la mañana es un pueblo totalmente diferente: tranquilo, con los pescadores remendando las redes, los gatos en el muelle y un par de cafés abiertos para desayunar. Si quieres ver Kea sin el filtro de la cena social, ven antes de las 11:00, toma un café griego, pasea hasta Agia Eirini y vuelve. Cambia la postal por completo y es probablemente la mejor hora para fotografía.