Finikas es la primera parada seria en el paseo costero desde Chora. La llaman también Charokopos por algún mapa antiguo, pero todo el mundo la conoce como Finikas, y es prácticamente la extensión natural del pueblo: 350 metros de arena dorada en forma de media luna, aguas someras que se pueden andar durante 20 metros sin que el agua pase de la rodilla, y unos pinos en la parte trasera que dan algo de sombra al mediodía. Es la playa a la que van las familias de la propia isla, y eso es siempre buena señal.
Se llega en 10 minutos andando desde el puerto por un sendero llano y bien pavimentado. Se pasa por delante del molino de viento del pueblo, se baja una pequeña cuesta y se abre el paisaje: la bahía de Finikas, cerrada por dos brazos rocosos, y al fondo la silueta clara de Kato Koufonisi al otro lado del canal. Es la postal por excelencia de la isla y suele ser la primera que sale en las guías de viaje.
Cómo es la arena, cómo es el agua
La arena de Finikas es fina, dorada, no blanca como la de Pori o Italida. Se calienta bastante en verano (llevar chanclas de goma para no quemarte) pero no es de esa arena volcánica agresiva que hay en otras islas. Entra al agua muy suavemente, con fondo de arena limpia sin piedras ni algas: es la playa ideal para bañarse con niños pequeños porque los primeros 15-20 metros son someros y sin sorpresas.
El agua tiene el tono turquesa clásico de Koufonisia, algo más verde que en Pori (por la arena del fondo) y menos azul eléctrico que en Italida. La visibilidad para snorkel es correcta pero no espectacular: si buscas fondos rocosos con vida, mejor vete a los cabos que hay entre Fanos y Italida.
Servicios y ambiente
Finikas es la única playa de Koufonisia con servicios completos: chiringuito con sombrillas y hamacas de alquiler (10-15 euros el conjunto de dos hamacas y sombrilla por día), una taberna que sirve pescado a la plancha y ensalada griega a mediodía, ducha con agua dulce y un pequeño puesto de alquiler de kayaks y material de snorkel. No hay salvavidas oficiales; el mar es tranquilo pero ojo con los niños en agosto cuando hay viento del norte.
El ambiente es mixto: familias griegas por la mañana, viajeros internacionales por la tarde. La franja de las 15:00-18:00 suele ser la más animada. Al atardecer se vacía porque casi todo el mundo se va a cenar al pueblo. Es probablemente la playa más viva socialmente de la isla; si buscas soledad, Pori.
Pegas honestas
La sombra es escasa. Los pinos de la parte trasera dan sombra a las primeras filas de toallas, pero después de las 10 de la mañana no queda hueco libre y toca alquilar sombrilla o llevarse una desde el alojamiento (algunos hoteles las prestan). En julio y agosto el chiringuito satura y los aparcamientos de bicicletas se llenan; conviene llegar antes de las 11:00 para pillar sitio con sombra natural.
En agosto se llena bastante. No al nivel de las playas de Mykonos, pero sí hasta el punto de que las toallas quedan a un metro unas de otras. Junio y primera quincena de septiembre son ideales: mismo calor, mismo mar, la mitad de gente.
El acceso es a pie por el sendero costero. No hay carretera hasta la playa y no hay taxis en Koufonisia. Si tienes movilidad reducida, es de las playas más accesibles porque el sendero está bien pavimentado, pero requiere caminar 10 minutos con posible desnivel corto.
Consejos prácticos
Lleva agua desde la Chora: aunque el chiringuito vende, sale carísima. Un botellín de 500 ml en el chiringuito ronda los 2 euros; en el supermercado del pueblo, 0,70 €. Lleva también algo de fruta: la comida caliente sólo se sirve entre las 13:00 y las 16:00.
Si vas con niños, la mejor hora es de 10:00 a 12:00: mar en calma, arena aún no achicharrada y las sombras del pino de la izquierda aún libres. Después de comer en el pueblo, en lugar de volver a Finikas puedes seguir el sendero costero cinco minutos más y descubrir la playa de Fanos, más pequeña pero con muchísima menos gente. Y para el atardecer, sube al Molino Karnagio: son 10 minutos de subida ligera desde la playa y las vistas del canal con la luz dorada compensan el esfuerzo.