Italida, también llamada Platia Pounta en muchos mapas oficiales (el nombre "Italida" se popularizó en los últimos años y ha ganado la partida), es una cala pequeña de apenas 150 metros de arena blanca ultrafina donde el agua tiene un color que resulta difícil de creer sin verlo. Los locales llevan décadas diciendo que es la playa de aguas más azules de todas las Cícladas y, después de haber visitado muchas, no se les puede quitar la razón: aquí el turquesa es tan intenso que parece pintado.

Por qué el agua es TAN azul

La combinación es química. El fondo es de arena blanca finísima que refleja la luz sin absorberla; la profundidad es baja y regular en toda la bahía (no hay caídas bruscas ni algas oscuras); el sol pega prácticamente todo el día porque la playa está orientada al sur; y las rocas de los extremos protegen del oleaje, dejando el agua siempre en calma. El resultado es esa lámina turquesa translúcida por la que se ven los pies como si estuvieran en una piscina.

En la punta oeste hay una piscina natural excavada en la roca por milenios de mar picando. Es un canal estrecho de unos 15 metros con paredes verticales y agua profunda: se puede saltar desde arriba (dos metros y medio) con la precaución habitual, y se puede hacer snorkel en el borde exterior donde el mar abierto empuja hacia dentro. Es probablemente el rincón más fotografiado de la isla junto con Pori.

Cómo llegar

Italida está a unos 25 minutos andando desde el puerto de Chora por el sendero costero. Se pasa por delante de Finikas, luego Fanos, se dobla un cabo pequeño y aparece la cala. En bici, 10 minutos por el camino de tierra. No hay barca-taxi específica a Italida, pero muchas de las que van a Pori paran aquí si se pide (5 euros).

Cómo es el ambiente

Italida atrae a un público joven y cosmopolita. En agosto, entre las 13:00 y las 17:00 se llena mucho para lo pequeña que es: si hay 80 personas en la cala, ya está a tope. El chiringuito (llamado Nikitas, muy conocido en Koufonisia) pone música ambiente pero no invasiva, sirve cócteles y bocadillos, y alquila hamacas por unos 20 euros el par con sombrilla. La atmósfera es más "beach club soft" que playa familiar; para familias con niños pequeños es más cómoda Finikas.

Al atardecer se vacía porque casi todo el mundo vuelve al pueblo o se queda tomando algo en el chiringuito hasta las 20:00. Si quieres foto sin gente, aparece a las 8:30 de la mañana: la luz oblicua da el mejor turquesa y hay una franja de una hora en la que puedes tener toda la cala para ti.

Pegas honestas

No hay ni una sombra natural. La playa mira al sur y a las 12:00 no hay dónde esconderse del sol si no alquilas sombrilla. Si eres de piel clara o llevas niños, planifícala para primera hora de la mañana o después de las 17:00.

La piscina natural de la esquina, siendo espectacular, es peligrosa con oleaje. En días de meltemi (viento del norte fuerte, sobre todo en agosto) el mar entra con fuerza al canal y puede arrastrarte contra las paredes. No saltes sin comprobar antes las condiciones del día. Los locales lo saben: si un día no ves a nadie saltando, tú tampoco.

Es una playa pequeña y con la fama que tiene, en pleno agosto se satura. Junio y primera quincena de septiembre son la ventana ideal: mismo mar, mismo azul, cinco personas en vez de ochenta.

Consejos prácticos

Trae gafas y tubo de snorkel: el fondo entre Italida y el cabo hacia Pori tiene erizos, algún pulpo pequeño y peces de roca en cantidad. Es de los mejores snorkels de la isla. También merece la pena caminar 10 minutos siguiendo la costa hacia el este hacia Pori para hacer un doble baño en las dos mejores aguas de Koufonisia. Y para comer, mejor volver 20 minutos hasta el pueblo: se come mejor y más barato que en el chiringuito.

En días de meltemi, Italida está protegida del viento (mira al sur, el meltemi es del norte). Es la playa refugio cuando Pori se pone imposible por el viento.