Pori es la joya de Koufonisia y probablemente la playa más fotografiada de las Pequeñas Cícladas. La media luna se abre en la costa norte de Ano Koufonisi, encajada entre dos cabos de piedra caliza, y ofrece 600 metros de arena blanca finísima con un agua que va del azul turquesa al esmeralda según la hora del día. En los extremos, la naturaleza ha esculpido en la roca unas piscinas naturales y un canal estrecho llamado Pisina donde el agua entra y sale con el oleaje. Es en esos rincones donde se hacen las fotos que llenan Instagram con el hashtag #koufonisia.
Cómo llegar y cuándo
Pori está a unos 3,5 kilómetros del puerto por el sendero costero, unos 45 minutos andando a paso tranquilo. La caminata es preciosa (bordea toda la costa este pasando por Finikas, Fanos e Italida antes de doblar el cabo norte hacia Pori) pero de sol pegando fuerte, sin apenas sombra. Sal antes de las 10 de la mañana o después de las 17:00 si vas en julio o agosto: al mediodía la caminata te fríe. En bici son 15 minutos por un camino de tierra bien mantenido; alquilarla en el pueblo (8-10 euros el día) es probablemente la mejor decisión que puedes tomar en la isla.
También hay una barca-taxi que sale del puerto varias veces al día en verano (5-8 euros por trayecto). Es la opción cómoda para viajeros con movilidad reducida o para quien no quiere caminar en ambas direcciones. Consejo: caminar la ida por la mañana y volver en barca por la tarde da lo mejor de los dos mundos.
Cómo es la playa
La arena es la mejor de Koufonisia: blanca, finísima, casi harina. Entra al mar de forma progresiva, con fondo de arena limpia sin piedras hasta unos 30 metros de la orilla, lo que la convierte en playa segura para niños siempre que no haya oleaje fuerte. El agua es de un turquesa translúcido, con visibilidad excelente para snorkel en los bordes rocosos.
Hay dos zonas bien diferenciadas. La franja central es playa clásica de toalla y baño. Los extremos (sobre todo el este) son roca esculpida por el viento y el agua, con las famosas piscinas naturales de Pisina: entrantes profundos donde el agua queda embalsada entre paredes de roca y donde se puede saltar desde alturas modestas (nunca sin comprobar antes la profundidad). El "Ojo del Diablo", una formación circular de piedra donde el mar entra y sale con espuma blanca, está justo aquí.
Servicios y ambiente
Pori tiene un pequeño chiringuito estacional (abre de junio a septiembre) con hamacas y sombrillas de alquiler algo más caras que Finikas (unos 20-25 euros el set). No hay duchas y no hay salvavidas. La taberna sirve platos ligeros y bocadillos, con precios de beach club (10-14 euros un plato principal) frente a los 6-8 euros del pueblo. Muchos viajeros llevan agua y bocadillo desde Chora y usan el chiringuito solo para tomar algo fresco.
El ambiente es distinto según la hora. Por la mañana temprano es casi tuya, con dos o tres madrugadores haciendo yoga en la arena. Entre las 12:00 y las 17:00 se llena, sobre todo en agosto, pero Pori es tan larga que nunca da la sensación de aglomeración. Al atardecer se vacía porque cae la luz para volver caminando al pueblo. En la punta oeste hay una zona informal de nudismo que se ha ido consolidando con los años; no está señalizada, pero quienes buscan discreción se instalan por allí.
Pegas honestas
La sombra es casi nula. Hay un par de tamarindos pequeños y algo de sombra rocosa en los extremos, pero para toda la franja central hay que traer sombrilla propia o pagar la del chiringuito. El sol de Pori es implacable en verano.
El viento puede ser fuerte. Al estar la playa en la cara norte de la isla, coge de lleno el meltemi de agosto (viento del norte). Cuando sopla, el mar se pone del revés (dos-tres metros de ola), la arena se levanta y no es agradable estarse. En Ferryhopper y en el chiringuito informan del pronóstico diario.
Fuera de junio-septiembre está cerrada de facto: sin chiringuito, sin barca-taxi y con acceso solo a pie. Es la mejor opción entonces para disfrutarla sola, pero conviene ir preparado con toalla-manta, agua abundante y comida.
Consejos finales
Lleva calcetines de agua o zapatillas de goma para explorar las piscinas naturales: la roca es afilada en los bordes y las erizos son frecuentes. El snorkel funciona mejor en las esquinas este y oeste que en el centro. Si visitas Koufonisia con tiempo, dedica un día entero a Pori: mañana en las piscinas, comida en el chiringuito o picnic, tarde en la playa larga, vuelta caminando al atardecer por la costa. Es una de esas experiencias por las que la gente vuelve a Koufonisia año tras año.
Combina la visita con la Playa de Italida, a 15 minutos andando de vuelta hacia el pueblo, para hacer un doble baño en las dos mejores aguas de la isla.