Ano Mera es el otro Mykonos. Está a 8 km al este de Chora, en el centro de la isla, y es tan diferente que cuesta creer que estás en el mismo trozo de tierra: aquí no hay hoteles boutique, ni beach clubs, ni bares de cocktails de 25 €. Hay tres tabernas alrededor de una plaza, un monasterio del siglo XVI con las paredes cubiertas de iconos, dos molinos rehabilitados y ancianos jugando al tavli (backgammon griego) en la puerta de la cafetería del pueblo.

Por qué Ano Mera existe (y Chora es lo que es)

La lógica geográfica es curiosa. Durante siglos, los mikonios evitaron construir cerca de la costa: los piratas otomanos y africanos hacían incursiones frecuentes y era más seguro vivir en el interior. Ano Mera («la parte de arriba») fue el pueblo agrícola tradicional, con campos de trigo, viñedos y ganado, mientras que Chora funcionaba solo como puerto y no crecía. La proporción cambió a partir del siglo XIX, cuando la piratería remitió y el comercio marítimo despegó, pero incluso a mediados del XX Ano Mera todavía tenía más habitantes empadronados que Chora.

Hoy la balanza está totalmente inclinada al puerto. Ano Mera tiene unos 1.500 residentes permanentes (los tres cuartos son originarios) y no crece porque su economía es lo contrario del boom turístico: agricultura, ganadería, quesería y una hostelería tradicional que no busca al turista internacional. Es exactamente lo que le da su valor.

Monasterio de Panagia Tourliani

Es el edificio más importante del pueblo, fundado en 1542 por dos monjes cretenses en tiempos de la ocupación otomana. La iglesia principal tiene una iconóstasis de madera tallada que es una obra maestra del arte popular bizantino: tres años de trabajo, tallada por artesanos florentinos en 1775, cubierta de pan de oro y con figuras minúsculas de santos, ángeles y motivos vegetales.

Dentro se conserva también un icono milagroso de la Virgen (Panagia Tourliani), muy venerado por los mikonios, y la sacristía guarda mitras, cálices y textiles litúrgicos del XVII y XVIII. La entrada es gratuita, se pide vestimenta discreta (hombros y rodillas cubiertos, hay sarongs en la puerta para quien llegue con pantalón corto) y el horario es de 09:00 a 13:00 y de 16:00 a 21:00. La fiesta grande es el 15 de agosto (Asunción de la Virgen), con procesión por el pueblo y celebración popular hasta la madrugada.

Tabernas de verdad

Aquí está una de las razones por las que Ano Mera funciona: la comida es la mitad de precio que en Chora y de calidad igual o superior. Los clásicos son:

  • Vangelis Taverna: en la plaza principal. Cordero al horno, carnes a la parrilla, ensaladas simples. Cena completa con vino local por 20-25 € por persona.
  • Taverna Iordanis: platos caseros mikonios (ojo al louza, cerdo curado local, y al kopanisti, queso azul suave). Ambiente familiar.
  • Alegro: la excepción moderna, cocina griega actualizada, precio medio-alto pero honesto para lo que sirve.

Los tres tienen mesas fuera bajo eucaliptos, se cena tarde (a partir de las 21:00), y en agosto conviene reservar. Después de cenar, el pueblo se acaba: no hay bares de copas, no hay discoteca. La gente vuelve a Chora en coche o taxi (15-20 €) o se queda a dormir en alguno de los pocos alojamientos tranquilos de la zona.

Cómo llegar y estrategia de visita

  • Autobús KTEL: desde la estación del Puerto Viejo de Chora sale bus a Ano Mera cada 30-45 min en verano. Trayecto 15 min, 2 €. Último bus de vuelta a Chora sobre las 24:00 en alta temporada.
  • Coche/quad: 15 minutos por la carretera principal. Aparcamiento gratuito en la plaza del monasterio.
  • Taxi: 15-20 € solo ida.

Plan sugerido: llegar sobre las 18:30, ver el monasterio antes del cierre de la tarde, dar un paseo por el pueblo (10 minutos suficientes), tomar un café en la plaza mientras los ancianos juegan al backgammon, y cenar en Vangelis o Iordanis. Vuelta en el último bus o taxi.

Pain points

  • En agosto por la mañana el monasterio se llena de excursiones organizadas (10:00-12:00). Ve por la tarde o al final de la mañana.
  • No hay cajero automático en Ano Mera. Lleva efectivo para las tabernas (aceptan tarjeta pero fallan a menudo con turno de mucha gente).
  • El pueblo no tiene playa: si vienes buscando combinar visita + baño, encadena Ano Mera con la playa de Fokos (a 5 km al norte, con taberna al pie del agua) o con Kalafatis (5 km al este).

Ano Mera no es un imprescindible «postal», pero es probablemente el sitio de la isla donde más rápido bajas el ritmo. Media tarde aquí compensa dos días de saturación en Chora, y la cena en la plaza del pueblo mientras cae la noche es una de esas experiencias que uno recuerda mucho después de haber olvidado los nombres de todos los beach clubs. Combínalo con la escapada al monasterio Panagia Tourliani si quieres profundizar en la parte espiritual.