En la plaza central de la Chora, entre cafés y el jardín municipal, hay un edificio con un minarete. Es la mezquita Mecidiye, construida en el siglo XIX durante el periodo otomano, y hoy alberga el Museo Bizantino de Quíos.

Esa mezcla, un museo de arte cristiano bizantino dentro de una mezquita otomana, es en sí misma un resumen bastante exacto de la historia de esta isla.

Qué se ve

La colección es modesta en tamaño pero interesante en contenido. Hay fragmentos de mosaicos y frescos rescatados de iglesias de la isla, muchas destruidas por el terremoto de 1881 o abandonadas después de 1822.

Hay iconos, elementos arquitectónicos de iglesias bizantinas, capiteles y relieves.

Y hay una parte que a mucha gente le resulta la más llamativa: las lápidas. En el patio y en las salas se conservan estelas funerarias genovesas con escudos heráldicos, lápidas judías y lápidas otomanas con inscripciones en árabe y turco. Están juntas, sin jerarquía, y cuentan mejor que ningún panel las cuatro o cinco capas de población que ha tenido Quíos.

El propio edificio merece atención: la sala de oración, el mihrab y el minarete se conservan.

Expectativas realistas

Conviene ajustarlas. No es el Museo Bizantino de Atenas ni el de Tesalónica. Es un museo pequeño, de una isla, con una colección que se ve en cuarenta minutos.

Lo que ofrece no es cantidad, es contexto. Después de visitar Nea Moni y ver aquellos mosaicos del siglo XI en su sitio original, este museo ayuda a situar de dónde salía todo aquello y qué se perdió.

Práctico

Cartelería: en griego e inglés. No hay guía en español.

Tiempo necesario: entre treinta y cinco y cincuenta minutos.

Accesibilidad: el edificio tiene escalones en la entrada y no está adaptado.

Ubicación: en plena plaza central, así que no hay que planificar nada. Se hace de paso, entre el paseo marítimo y el mercado.

Horario: el de museo público griego, mañanas de martes a domingo. En invierno reduce y a veces cierra por falta de personal, algo habitual en museos pequeños de las islas.

Precio: cuatro euros, con reducida a dos para estudiantes y mayores. Menores de dieciocho de la UE, gratis.

Los otros museos de la Chora

Si la historia de la isla te interesa, la capital tiene un circuito de museos que se hace en un día tranquilo.

El Museo Folclórico Argenti, en la primera planta de la Biblioteca Koraís, es probablemente el más entretenido: trajes, bordados, herramientas, una silla de partos del siglo XIX y los retratos de las familias armadoras. Cuesta unos dos euros y es una joya pequeña.

El Museo Marítimo, en una mansión del siglo XIX, cuenta la tradición naviera de Quíos y de las vecinas Inousses, que es enorme y sigue viva: buena parte de la flota mercante griega pertenece a familias de estas islas.

El Museo Arqueológico ha pasado por obras de renovación, así que conviene comprobar su estado antes de acercarse.

Y a media hora de coche, en el sur, está el Museo de la Mastiha, que es el mejor de la isla con diferencia.

¿Vale el desvío?

No hay desvío: está en la plaza donde vas a acabar sentado a tomar algo de todos modos. Por cuatro euros y cuarenta minutos, sí.

Si solo vas a entrar en un museo en toda la isla, que sea el de la Mastiha. Si vas a entrar en dos, este es el segundo.