Selinia es la solución para quien llega a Salamina sin coche y quiere bañarse el mismo día. Es el pequeño balneario histórico de la isla, en la costa sureste, a un cuarto de hora de autobús desde el puerto de Paloukia.
Aquí veraneaban las familias del Pireo desde principios del siglo XX, y todavía se nota en la arquitectura: casas de dos plantas con balcones de hierro, hoteles pequeños de gestión familiar y un frente marítimo de tabernas y cafeterías con las mesas prácticamente sobre el agua.
Cómo es la playa
No es la mejor playa de Salamina y conviene decirlo desde el principio. Es una franja de unos trescientos metros de cantos rodados y arena gruesa, con entrada al agua algo incómoda al principio y fondo que se hace bueno enseguida.
Lo que la hace útil es todo lo demás. Está organizada, con tumbonas y sombrillas de alquiler, servicios cerca, y la posibilidad de salir del agua y sentarte a comer sin coger el coche. Para una tarde tranquila o para bañarse con niños en agua sin oleaje, funciona bien.
Pain points: la verdad sobre el agua y las vistas
Vamos con lo que preocupa a todo el mundo aquí, porque es la pregunta obligada en Salamina: ¿está limpia el agua?
En Selinia la respuesta honesta es que sí, es apta y se baña muchísima gente todos los veranos, incluidas familias locales que la conocen mejor que nadie. Pero está en la costa que mira al canal y al tráfico marítimo del Pireo, no en la vertiente abierta del sur. Si comparas con Kanakia, la diferencia de transparencia se nota a simple vista.
Las vistas son otro ajuste de expectativas. Desde la toalla ves el canal, la costa continental y, según el ángulo, grúas y barcos fondeados. Es un paisaje marítimo real de puerto grande, con su punto fotogénico si te gusta ese registro, pero no es una postal cicládica.
Sombra: escasa fuera de las sombrillas de alquiler, que rondan los 10 a 15 euros el juego en agosto. No hay pinar como en el sur. Si vas por tu cuenta, lleva sombrilla.
Masificación: en fin de semana de julio y agosto se llena, porque es la más accesible. Entre semana está tranquila y en junio o septiembre es casi tuya.
Accesibilidad: es de las pocas playas de la isla con acceso llano desde la calle, aceras y servicios cerca. Es la mejor opción si viajas con carrito, con movilidad reducida o con abuelos.
Comer y quedarse
El frente marítimo de Selinia concentra la mayor densidad de tabernas de la isla fuera de la capital. Pescado del día, mezedes y precios de barrio: dos personas comen bien por 30 o 35 euros con vino incluido.
También es la mejor zona para dormir si te quedas a pasar la noche en Salamina. Hay hoteles familiares de dos y tres estrellas frente al mar entre 40 y 65 euros la doble en temporada media, y algunos abren todo el año.
Cómo llegar
Autobús urbano desde Paloukia, unos quince minutos y en torno a 1,50 euros, con salidas frecuentes durante el día. En coche son seis kilómetros por la costa.
En temporada alta suele existir además una lanzadera marítima directa desde El Pireo hasta Selinia, más cara que el ferry de Perama pero que te evita bajar al puerto de Perama. Cambia cada verano, así que pregunta en la taquilla del Pireo el mismo día.
Con qué combinarla
Si solo tienes medio día y ningún vehículo, la ruta razonable es Paloukia, Koulouri para el casco viejo y el museo, y Selinia para el baño y la cena antes del último ferry, que aquí nunca es un problema porque salen cada quince minutos.
Con coche, deja Selinia para comer y llévate el baño al sur, a Satirli o Kanakia. Y si comparas islas del Sarónico para una escapada de fin de semana, Poros juega en la misma liga de accesibilidad desde Atenas con playas algo mejores.