El vino de Samos tiene denominación de origen protegida y es probablemente el vino dulce griego más conocido fuera de Grecia. Se exporta desde hace siglos, se usa en la liturgia católica y ha sostenido buena parte de la economía de la isla.
Lo que casi nadie sabe hasta que llega aquí es que el blanco seco de Samos también está muy bien. Y eso es lo que hace que la cata merezca la pena incluso para quien no le gustan los vinos dulces.
Qué se cata exactamente
La uva es la moscatel blanca de grano menudo, que aquí se cultiva en bancales sobre las laderas del monte Ambelos, en algunos casos a setecientos metros de altura. Esa altitud y el suelo pobre concentran el azúcar y el aroma.
Los vinos que se prueban en cualquier cata de la isla suelen ser cuatro o cinco:
Samos Vin Doux, el dulce clásico, mistela hecha añadiendo alcohol al mosto para parar la fermentación. Dulce, aromático, con notas de albaricoque y flor blanca.
Samos Nectar, la joya de la corona. Se hace con uva pasificada al sol durante días antes de prensarla y luego envejece en barrica varios años. Denso, con caramelo y frutos secos. Es el que hay que probar aunque no bebas dulce.
Samos Anthemis, dulce con crianza en roble.
Los blancos secos, elaborados con la misma uva pero fermentados hasta el final. Frescos, aromáticos, muy poco conocidos fuera de Grecia. Es el vino que vas a acabar pidiendo en las tabernas.
Dónde hacerla
La cooperativa EOS Samos, en Malagari, junto a Vathy, agrupa desde 1934 a casi todos los viticultores de la isla. Tiene museo del vino y sala de catas, y es la opción más accesible y organizada. Cata alrededor de 10 a 15 euros por persona, y en algunos casos gratuita si compras.
Bodegas familiares en la zona de Vourliotes y el valle del Ambelos. Aquí la experiencia es más doméstica: te enseñan las viñas en bancal, el proceso, y catas sentado en una mesa con queso y pan. Precios similares y ambiente mucho mejor.
Metaxa Lenon, cerca de Vourliotes, para quien tenga curiosidad por el destilado griego más famoso.
La mayoría no requiere reserva en temporada alta, pero llamar el día antes es sensato, sobre todo en las familiares y fuera de julio y agosto.
Lo práctico
Precio: entre 10 y 20 euros por persona según sitio y número de vinos. Es de las actividades más baratas que se pueden hacer en la isla.
Duración: de una hora a dos si hay paseo por el viñedo.
Cuándo: todo el año en la cooperativa, de mayo a octubre en la mayoría de las familiares. La vendimia es en agosto y septiembre, y visitar entonces tiene su punto: se ve la bodega trabajando.
El coche. Este es el pero importante. Las bodegas están en la montaña y se llega conduciendo por carreteras de curvas. Si vais dos, que uno cate y otro conduzca, o pactad que la cata sea de un sorbo por vino. La tasa de alcoholemia en Grecia es de 0,5 g/l y hay controles.
Comprar: una botella de Nectar sale por 12 a 18 euros en bodega, bastante menos que en España. Se puede facturar en el avión sin problema en la maleta bien envuelta, o comprarla en el duty free de vuelta.
Idioma: en la cooperativa hay explicación en inglés. En las familiares, depende de quién te atienda, y muchas veces se resuelve con gestos y buena voluntad.
Cómo encajarla en el día
La combinación que mejor funciona: subir a Manolates por la mañana, pasear por el pueblo, comer en una de sus tabernas con vistas al valle, y bajar por Vourliotes parando en la bodega a media tarde.
Es un día completo de interior, sin pisar la playa, y es lo que hace que Samos no se parezca a las Cícladas. Montaña, castaños, viñedos en bancal y pueblos de piedra a media hora del mar.
Si vas con el tour organizado de isla completa, la cata suele ir incluida en el precio, así que no la dupliques.
Y una recomendación final: en las tabernas de la isla, pide el vino de la casa sin miedo. En Samos suele ser el blanco seco de la zona, sale por seis o siete euros la botella, y está mejor que muchos embotellados de marca. El resto de detalles gastronómicos de la isla están en la guía de Samos.