Esta es la mejor caminata de Samos y una de las más bonitas de las islas griegas. No cuesta nada, no hay que reservar, y no la hace casi nadie porque implica andar cinco kilómetros bajo el sol.
El sendero une la playa de Potami, al oeste de Karlovasi, con Megalo Seitani, una playa sin carretera dentro de una zona Natura 2000 que es uno de los últimos refugios de cría de la foca monje del Mediterráneo.
El recorrido, tramo a tramo
Salida: aparcamiento de Potami. Deja el coche ahí, es gratuito y hay sitio.
Primer tramo, hasta Mikro Seitani: unos tres kilómetros, cuarenta y cinco minutos. El camino sube desde la playa hasta media ladera y avanza en cornisa con el mar abajo, entre pinar y matorral bajo. Hay algún tramo de sombra pero no mucho. El firme es de tierra y piedra suelta, sin dificultad técnica.
Mikro Seitani es una cala pequeña de guijarro, muy resguardada, con agua transparente. Mucha gente se queda aquí y hace bien: es preciosa y está a mitad de esfuerzo.
Segundo tramo, hasta Megalo Seitani: otros dos kilómetros largos, unos cuarenta y cinco minutos. Este es el tramo duro. Sube y baja más, la sombra prácticamente desaparece y en agosto el calor aprieta.
Megalo Seitani son trescientos metros de arena al pie de un acantilado boscoso, sin ningún servicio y con muy poca gente incluso en temporada alta.
Vuelta: por el mismo camino. O, si te has quedado sin fuerzas, hay taxi boat desde Karlovasi en verano que se puede contratar para la recogida. Pregunta en el puerto la noche antes.
Dificultad real
No es una ruta técnica. No hay que trepar, no hay pasos expuestos serios, no hace falta equipo especial. Cualquier persona con una condición física normal puede hacerla.
Lo que la hace exigente es el sol y el calor. En julio y agosto, a partir de las once de la mañana, el tramo abierto entre Mikro y Megalo es castigador.
La regla es simple: sal entre las siete y las ocho de la mañana. Con eso, la caminata pasa de dura a agradable.
Desnivel acumulado: unos 250 metros en cada sentido, en subidas y bajadas cortas. Nada de una tirada larga.
Qué llevar, sin excusas
- Agua: dos litros por persona como mínimo, tres en agosto. No hay ni una fuente en todo el recorrido ni en las playas.
- Comida. No hay chiringuito en ninguna de las dos calas.
- Sombrilla ligera o toldo si vas a quedarte varias horas en Megalo. No hay ni un árbol útil en la arena.
- Calzado cerrado con suela que agarre. Nada de chanclas.
- Bañador, toalla y escarpines.
- Gorra, gafas de sol y crema solar de factor alto.
- Móvil con la ruta descargada. Hay cobertura irregular en algunos tramos.
La foca monje y las normas de la zona
La costa entre Potami y Megalo Seitani está protegida porque la foca monje del Mediterráneo, una de las especies marinas más amenazadas de Europa, usa las cuevas del acantilado para parir entre septiembre y noviembre.
Verla es improbable pero puede pasar. Si ocurre: observa de lejos, no te acerques, no la sigas y no hagas ruido.
Está prohibido entrar en las cuevas, acampar y hacer fuego. No hay vigilancia permanente pero eso no cambia nada: el aislamiento de este tramo de costa es literalmente lo que mantiene viva a la colonia.
Cuándo hacerla
Mayo, junio, septiembre y octubre son los meses ideales: temperatura amable, días largos y el mar caliente.
Julio y agosto solo a primera hora de la mañana o a última de la tarde.
Invierno es perfectamente viable y el paisaje está verde, pero el mar suele estar frío para bañarse y algunos tramos pueden tener barro después de lluvias.
Cómo encajarla en el viaje
Cabe en el mismo día que la cascada de Potami si madrugas: sendero por la mañana temprano, baño en Megalo, vuelta, comida tardía en la taberna de Potami y por la tarde el paseo del bosque hasta la cascada. Es un día completo y muy bueno.
Desde Kokkari hay cuarenta minutos de coche hasta la salida. Merece el desplazamiento, y hay más rutas señalizadas por el interior de la isla que repasamos en la guía de Samos.