Si alguien nos pide una sola recomendación para dormir en Samos, decimos Kokkari sin pensarlo. Y no porque sea el pueblo más espectacular de la isla, que no lo es, sino porque acierta en el equilibrio: tiene ambiente sin agobio, está bien situado para todo, y sigue pareciendo un pueblo griego de verdad y no un resort construido de cero.

Está en la costa norte, a diez kilómetros de Vathy, y vive unas 1.000 personas.

Cómo es el pueblo

El núcleo antiguo es un promontorio con casas de piedra y tejado rojo apretadas entre dos ensenadas. Por un lado el puerto pesquero, con barcas de colores y una hilera de tabernas casi sobre el agua. Por otro, la playa larga de guijarro que se extiende hacia el este.

Entre ambas cosas hay un laberinto de callejuelas peatonales con tiendas pequeñas, cafés, taberna cada veinte metros y una iglesia encalada en el punto más alto. Se recorre entero en veinte minutos y es de esos sitios donde apetece pasear sin rumbo al atardecer.

El pueblo se anima a partir de las siete de la tarde y se apaga sobre la una. No hay discotecas ni after: es ambiente de terraza, cena larga y copa tranquila.

El viento, que aquí es protagonista

Kokkari mira al norte y recibe de lleno el meltemi, el viento estival del Egeo. Esto tiene dos caras.

La buena: es uno de los puntos de windsurf y kitesurf más constantes de Grecia. Hay escuela en la playa, con alquiler de material y cursos para principiantes, y de junio a septiembre casi nunca falta viento por la tarde.

La mala: si lo tuyo es la tumbona y el agua en calma, hay días de julio y agosto en que la playa de Kokkari es un oleaje incómodo con guijarro rodando bajo los pies. Se soluciona cruzando a la costa sur, que está a media hora en coche y siempre está resguardada.

Regla práctica que aprendimos allí: las mañanas suelen estar tranquilas y el viento entra a partir del mediodía. Si quieres baño plácido en el norte, madruga.

Lo que tienes a mano

Playas. Tsamadou y Lemonakia están a tres y cinco kilómetros al oeste, y son dos de las tres mejores calas de la isla. Tsambou queda un poco más allá. Todas de guijarro y agua transparente, todas en bahías con pinos hasta el borde.

Montaña. Desde el pueblo arranca un sendero señalizado de unos ocho kilómetros que sube a Manolates y Vourliotes entre olivares y castaños. Hay unos 500 metros de desnivel, se hace en dos horas y media largas de subida, y la vista sobre el mar compensa el esfuerzo. Se puede hacer solo la subida y bajar en taxi.

Vathy. A veinte minutos de coche, con el Museo Arqueológico y la ciudad.

Aeropuerto. A cuarenta minutos por la carretera del interior.

Comer y dormir

Las tabernas del puerto sirven pescado fresco y son la postal del pueblo. Precio medio de 18 a 28 euros por persona. Las de las callejuelas interiores son más baratas, entre 12 y 18, y hacen buena cocina casera.

El alojamiento se mueve entre 55 y 90 euros la doble en agosto, y baja a 40-60 en mayo o septiembre. Hay bastante estudio con cocina, que es la mejor opción para estancias de más de tres noches.

Los peros

Aparcar en agosto cuesta. El casco es peatonal y las plazas de la entrada se llenan a mediodía. Llega antes de las once o después de las cuatro.

Es turístico. Menos que Pitagoreion, pero no es un pueblo virgen: hay carteles en inglés y alemán, y en agosto se oye poco griego en el paseo.

La playa del pueblo no es la mejor. Está bien y es cómoda, con hamacas y chiringuitos, pero las buenas están al oeste. No te quedes solo con esta.

Escarpines, otra vez. Guijarro grande y resbaladizo. Aquí más que en ninguna otra playa de la isla.

¿Para quién funciona?

Para parejas y familias que quieren un pueblo con vida pero sin ruido, y que van a moverse en coche. Para gente que hace deporte de agua. Para quien viene una semana y quiere una sola base desde la que verlo todo.

No funciona tan bien si vienes solo dos noches y con vuelo, porque el aeropuerto queda lejos, ni si tu prioridad absoluta es el patrimonio antiguo, que está todo en el otro extremo.

Nosotros lo tenemos claro: en un viaje de cinco días a Samos, dormiríamos dos noches en el sur y tres aquí. El itinerario completo está en la guía de Samos.