Hay una razón concreta para entrar en este museo, y mide 4,80 metros.
El Kouros de Samos es la estatua arcaica de tipo kouros más grande que se conserva en Grecia. Se encontró en el Heraion, en dos piezas separadas por más de un siglo de excavaciones: el torso apareció en 1980 y la cabeza se había hallado décadas antes. Está fechado hacia el 580 antes de Cristo y era una ofrenda votiva a Hera.
La sala está construida a su alrededor, con la altura suficiente para verlo entero desde abajo. Impresiona.
Qué más hay
El museo tiene dos edificios comunicados en el centro de Vathy, junto a la plaza del ayuntamiento.
El edificio nuevo guarda la gran escultura: además del kouros, un grupo votivo de mármol del escultor Geneleos que representa a una familia aristocrática samia, y varias piezas arcaicas más.
El edificio antiguo, la sede original de 1912, reúne el resto: cerámica, bronces y sobre todo la colección de exvotos del Heraion, que es lo que hace de este museo algo especial.
Y esa colección merece una explicación. El santuario de Hera recibía ofrendas de gente que llegaba de todo el Mediterráneo y de más allá, porque Samos era una potencia naval con contactos comerciales lejanísimos. Aquí hay marfiles orientales, bronces de Egipto, figuras de Chipre y de Mesopotamia, todo depositado en el mismo templo entre los siglos VIII y VI antes de Cristo.
Es, literalmente, el inventario de las rutas comerciales del Egeo arcaico. Y para nosotros es lo más interesante del museo, más incluso que el kouros.
Lo práctico
Precio: 6 euros la general, 3 la reducida. Hay días de entrada gratuita en las fechas habituales de los museos estatales griegos.
Horario: de miércoles a lunes, de ocho y media a tres y media. Cierra los martes, que es el error clásico. Fuera de temporada los horarios pueden recortarse.
Tiempo necesario: de cuarenta minutos a una hora larga. No es un museo grande, y esa es una de sus virtudes.
Idiomas: los carteles están en griego e inglés, y son razonablemente informativos. No hay audioguía.
Aire acondicionado: sí, y en agosto es una razón perfectamente válida para entrar a mediodía.
Accesibilidad: el edificio nuevo es accesible. El antiguo tiene escalones y es más complicado con silla de ruedas.
Aparcamiento: en Vathy, cuesta. La zona del paseo marítimo tiene aparcamiento de pago y algunas calles libres, pero en verano hay que dar vueltas. Deja el coche donde puedas y camina, el centro es pequeño.
Cómo combinarlo
La combinación natural es museo y yacimiento el mismo día o en días consecutivos: ver el Heraion vacío y luego ver aquí lo que salió de él le da sentido a las dos visitas. Sin el museo, el Heraion es un campo de cimientos. Sin el Heraion, el museo es una sala de vitrinas.
En Vathy, además, merece la pena subir al barrio antiguo de Ano Vathy, a un kilómetro cuesta arriba, con calles estrechas y casas del XIX de tejado rojo. Y el paseo marítimo tiene los mejores cafés de la isla.
Si te has quedado con ganas de más antigüedad, el túnel de Eupalino y el yacimiento de Pitagoreion están a un cuarto de hora en coche y completan el conjunto Unesco de la isla.
¿Merece los 6 euros?
Sí, incluso si los museos no son lo tuyo. Es pequeño, se ve en una hora, tiene una pieza espectacular y una colección de exvotos que cuenta una historia real sobre lo que fue esta isla.
Y hay un argumento práctico: en agosto, entre las dos y las cinco de la tarde, en Samos hace un calor que no invita a nada. Este es uno de los pocos sitios con aire acondicionado donde ese rato se aprovecha. El resto del itinerario está en la guía de Samos.