Psili Ammos significa literalmente arena fina, y en Grecia hay unas cuantas playas con ese nombre. Esta es probablemente la que más se lo merece. En 2003 fue elegida mejor playa de Europa y, más de veinte años después, sigue siendo el sitio al que va todo el mundo en Serifos cuando le preguntas a un local dónde bañarse.

La primera vez que llegamos entendimos por qué. Una media luna de arena blanca de unos 250 metros, resguardada entre dos brazos de roca, con el fondo bajando tan despacio que puedes caminar veinte metros mar adentro con el agua por la cintura. El azul pasa del turquesa al añil sin transiciones bruscas.

La arena y el agua

El nombre no engaña: la arena es fina, casi polvo, blanca y limpia. Y el agua es de esa transparencia que hace que las fotos parezcan retocadas cuando no lo están.

El fondo es arenoso y poco profundo en toda la zona central, lo que convierte a Psili Ammos en la playa más recomendable de la isla para niños. No hay rocas traicioneras ni cambios bruscos de profundidad cerca de la orilla.

En primavera, entre las dunas del fondo crecen los lirios de arena, esas flores blancas silvestres protegidas que aparecen en agosto y septiembre. No las pises y no las cortes: están protegidas y son parte de lo que hace especial el sitio.

Sombra: el punto clave

Aquí viene la información que de verdad importa. Psili Ammos tiene tamariscos en la parte trasera de la playa que dan sombra natural, densa y gratuita. Es una de las pocas playas de Serifos donde puedes pasar el día entero sin sombrilla.

El problema es evidente: esas plazas de sombra se ocupan pronto. En julio y agosto, a partir de las once de la mañana no queda nada bajo los tamariscos. Si quieres uno, ve antes de las diez.

Hay también algunas tumbonas de pago vinculadas a las tabernas, pero son pocas y no siempre están montadas. No cuentes con ellas como plan A.

Comer con los pies en la arena

En Psili Ammos hay dos tabernas familiares que abren en temporada y que son parte del encanto del sitio. Mesas en la arena, pescado a la parrilla, ensalada griega y vino de la casa. Nada sofisticado y nada caro: unos 20 euros por persona con bebida.

Es una de esas comidas que se recuerdan más por dónde que por qué, aunque el pescado suele ser bueno.

Pain points reales

Masificación: es la playa más conocida de la isla y en agosto se nota. No llega al nivel de una playa de Mykonos ni de lejos, pero no esperes soledad. En junio y septiembre, en cambio, puede estar prácticamente vacía entre semana.

Veleros fondeados: el punto flojo que mencionan hasta los que adoran la playa. En verano se fondean bastantes yates frente a la orilla y algunos llegan a molestar visualmente. También significa que hay más movimiento de gente llegando en dinghy.

Viento: la playa mira al este y está resguardada del meltemi del norte, lo que la convierte en refugio perfecto los días de viento fuerte. Ese es uno de los motivos por los que se llena.

Servicios: no hay duchas ni socorrista. Las tabernas resuelven baño y comida, pero el resto lo traes tú.

Aparcamiento: la zona habilitada es pequeña y en agosto se llena. A partir de mediodía toca dejar el coche en la carretera, bastante lejos.

Cómo llegar

Está a 3,5 kilómetros al este de Livadi por carretera asfaltada, unos diez minutos en coche. Hay autobús desde el puerto varias veces al día en verano, y es una de las playas mejor servidas por el transporte público de la isla.

La opción más divertida es el taxi barco desde el puerto de Livadi, que te deja directamente en la orilla. Es un trayecto corto y bonito por la costa este, y ahorra el problema del aparcamiento.

A unos veinte minutos andando hacia el sur por un sendero costero está Agios Sostis, la otra gran playa de esta costa. Hacer las dos el mismo día, con comida en medio, es probablemente el mejor plan de playa que ofrece la isla.