La playa de Livadi tiene la virtud más infravalorada que puede tener una playa: está donde tú estás. Bajas del ferry con la maleta, caminas cinco minutos por el paseo y ya tienes los pies en el agua. En una isla donde casi todo lo demás exige coche, pista de tierra o caminata, eso cuenta.
Son unos 500 metros de arena fina recogidos en el fondo de una bahía profunda que protege del meltemi, el viento del norte que en julio y agosto pone imposibles otras playas de Serifos. Cuando el resto de la isla está impracticable, aquí el mar sigue plano.
Cómo es realmente
No es la playa más espectacular de la isla y conviene decirlo sin rodeos. Psili Ammos y Agios Sostis son más bonitas. Lo que tiene Livadi es todo lo demás: servicios, sombra, comida, comodidad y un ambiente agradable que va cambiando a lo largo del día.
La arena es fina y limpia, con alguna zona de grava en los extremos. El fondo entra en pendiente muy suave y el agua se mantiene poco profunda durante bastantes metros, lo que la convierte en una de las mejores opciones de la isla para familias con niños pequeños.
Hay tamariscos a lo largo de buena parte del arenal que dan sombra natural y gratuita, y varias zonas de tumbonas con sombrilla donde se paga entre 8 y 15 euros el juego de dos según la temporada y el local.
Servicios y ambiente
Todo el paseo marítimo está lleno de tabernas, cafés y chiringuitos. Puedes desayunar, comer, cenar y tomar la última sin moverte más de doscientos metros. Hay duchas públicas, supermercados a un paso, farmacia, cajero y las agencias de alquiler de coche y moto.
El ambiente es tranquilo incluso en agosto. Serifos no recibe turismo de masas y Livadi es una playa de familias griegas, parejas y algún velero fondeado en la bahía. Música baja, nada de fiesta. Si buscas beach club con DJ, esta isla entera es un error de casting.
Por la tarde, cuando el sol baja, la playa se llena de gente local jugando a las palas y de niños. Es un buen momento para verla.
Pain points concretos
Sombra: hay tamariscos, pero en agosto se ocupan temprano. Llega antes de las once o lleva sombrilla propia.
Masificación: relativa. En la segunda quincena de agosto habrá bastante gente, sobre todo en la zona central del paseo. Camina 200 metros hacia el extremo sur y el hueco aparece.
Veleros: en temporada alta fondean bastantes barcos en la bahía. No molestan para nadar, pero si tu foto ideal es de mar virgen, aquí no la vas a conseguir.
Accesibilidad: es la playa más accesible de la isla con diferencia. Paseo llano desde el pueblo, sin escalones ni pendientes. Para personas con movilidad reducida es prácticamente la única opción cómoda de Serifos.
Calidad de la arena: fina en el centro, con algo más de grava en los bordes. Nada que moleste al caminar descalzo.
Livadakia, la hermana de al lado
A cinco minutos andando hacia el sur, pasando un pequeño promontorio, está Livadakia. Es más pequeña, igual de arenosa y con menos gente, y mantiene los mismos servicios básicos porque hay un par de tabernas y alojamientos detrás. Mucha gente que se aloja en el puerto termina usándola como playa por defecto.
El plan que recomendamos
Usa Livadi el día de llegada y el de salida, cuando el horario del ferry no te deja moverte, y para las mañanas de meltemi fuerte. El resto de días, explora: desde aquí sale el autobús a Psili Ammos y a Agios Sostis, que están a pocos kilómetros al este.
Y al atardecer, deja la toalla y sube andando a la Chora por la ruta 1A, que arranca justo del extremo norte de la playa. Cincuenta minutos cuesta arriba con la bahía entera a tus espaldas y el pueblo blanco apareciendo poco a poco. Es la mejor forma posible de terminar un día de playa en esta isla.