Nunca habíamos visto un caballo así. Era del tamaño de un poni, con la crin larguísima cayéndole sobre los ojos, pero con las proporciones elegantes de un caballo adulto. Se acercó a la valla despacio, nos olió las manos y se quedó quieto dejándose acariciar. "Quedan unos pocos cientos en el mundo", nos dijo la persona que nos enseñaba la granja. "Y todos vienen de aquí".

El caballo skyriano

El caballo de Skiros es una de las razas equinas más antiguas de Grecia. Mide poco más de un metro a la cruz, es resistente, tranquilo y muy inteligente. Algunos estudiosos creen que es pariente de los pequeños caballos que aparecen en el friso del Partenón, y en la isla se cuenta que Aquiles partió a Troya con caballos de esta raza. Sea leyenda o no, lo que es seguro es que llevan siglos adaptados al terreno seco y rocoso del sur de Skiros.

Durante generaciones los isleños los usaron para trillar el grano y transportar cargas. Con la mecanización del campo dejaron de ser útiles, y la población se desplomó. Hoy la raza está en peligro de extinción. Parte de la manada vive en semilibertad en el monte Kochilas, en el sur, donde compite por el pasto con las cabras y sufre en los veranos secos.

Qué es Mouries

La granja de Mouries, en Kalikri, en la carretera hacia Kalamitsa, es un centro familiar de cría y conservación del caballo skyriano. La familia que lo gestiona lleva años trabajando para mantener la raza, con programas de cría, voluntariado, hipoterapia para niños y visitas educativas.

La visita consiste en recorrer los cercados, conocer a los caballos de cerca y escuchar su historia: de dónde vienen, por qué están amenazados y qué se hace para salvarlos. Según la época y la disponibilidad, los niños de tamaño adecuado pueden dar un pequeño paseo montados. Al lado hay una taberna con comida tradicional, carnes y quesos locales, a la sombra de las moreras que dan nombre al lugar.

Para quién es

Es probablemente la mejor actividad de Skiros para familias con niños. Los caballos son dóciles y de un tamaño que no intimida, y la visita es corta y amena. Pero no es solo para niños: a nosotros, adultos sin hijos, nos pareció una de las experiencias más bonitas de la isla, y una forma directa de apoyar la conservación de algo único.

Lo que conviene saber

  • Reserva: no es una atracción con taquilla y horario fijo. Es una granja familiar. Llama o escribe antes para confirmar que te pueden recibir, sobre todo si quieres montar o vas en grupo. Los datos de contacto están en la web de la asociación de caballos skyrianos y en los portales turísticos de la isla.
  • Precio: la visita suele funcionar con donativo o con una tarifa pequeña; los paseos a caballo tienen precio aparte. Confírmalo al reservar. Lo que pagues va directamente a la conservación de la raza.
  • Cuándo ir: a última hora de la tarde, cuando baja el calor y los caballos están más activos. A mediodía en verano descansan a la sombra.
  • Qué llevar: calzado cerrado, gorra y ganas de mancharse un poco. No des de comer a los caballos sin permiso.
  • Cancelación: al ser una reserva directa, avisa si no puedes ir. Es una familia pequeña.
  • Cómo llegar: en coche, unos 15 minutos desde la Chora hacia el sur. Algunas excursiones en autobús por la isla hacen parada aquí.

Cómo combinarlo

Mouries está de camino al sur de la isla, así que es la parada perfecta a la vuelta de visitar la tumba de Rupert Brooke o de caminar hasta el faro de Lithari. Otra opción es pasar la mañana en la playa de Pefkos, comer en Mouries y terminar el día en la Chora.

Si viajas por las Espóradas con niños y os gusta la naturaleza, en Alonissos tenéis otra experiencia de conservación única: el parque marino de la foca monje.