Si Ermoupoli es la ciudad más elegante de las Cícladas, Vaporia es su barrio más elegante. Lo descubrimos casi por casualidad, siguiendo la cúpula azul de Agios Nikolaos, y acabamos bañándonos desde una escalerilla de hierro con mansiones del siglo XIX sobre nuestras cabezas. Pocos lugares de Grecia mezclan así la ciudad y el mar.
Por qué se llama Vaporia
El nombre viene de vapori, barco de vapor. Aquí vivían en el siglo XIX los armadores y capitanes que hicieron rica a Syros cuando Ermoupoli era el primer puerto de Grecia. Querían ver sus barcos entrar en la bahía desde el salón de casa, así que construyeron sus mansiones directamente sobre las rocas de la costa este, con fachadas hacia el mar.
El resultado es una hilera de palacetes neoclásicos con balcones de mármol, columnas, frontones, techos pintados al fresco y escaleras privadas que bajan hasta el agua. Algunos siguen siendo viviendas familiares, otros se han convertido en hoteles boutique y unos pocos esperan restauración.
La iglesia de Agios Nikolaos
La referencia del barrio es la iglesia ortodoxa de Agios Nikolaos, con sus dos campanarios y su cúpula azul y dorada. Se levantó en el siglo XIX con el dinero de los armadores, y se nota: dentro hay un iconostasio de mármol tallado, lámparas de cristal y pinturas que impresionan. Entra si está abierta, con hombros y rodillas cubiertos.
Delante está uno de los primeros monumentos al soldado desconocido del mundo, obra del escultor Vitalis, un detalle que casi todo el mundo pasa por alto.
Bañarse en pleno centro
Lo que de verdad hace especial a Vaporia son sus plataformas de baño. Bajando por unas escaleras señalizadas detrás de Agios Nikolaos llegas a unas terrazas de cemento y roca con escalerillas metálicas que bajan al mar. El agua es profunda y sorprendentemente limpia, y en verano está lleno de vecinos que bajan a darse un chapuzón antes de comer.
Algunas plataformas son públicas (las de Asteria y la zona de Talira son las más conocidas) y otras pertenecen a bares y cafés que te dejan usar sus escaleras si consumes algo. La cafetería Sta Vaporia, con terraza panorámica, es un clásico para tomar un freddo y luego tirarte al agua.
Ojo a los puntos débiles: no es una playa. No hay arena, no hay sombra natural, el agua cubre desde el primer paso y con viento del este entra oleaje. No es buen sitio para niños pequeños que no naden bien ni para quien busca tumbarse en la arena. Para eso, coge el autobús a Kini o Galissas.
Pasear por el barrio
Más allá del baño, merece la pena perderse por sus calles al atardecer. Plazas con palmeras, fachadas pintadas en tonos pastel, puertas monumentales con aldabas de bronce y miradores sobre la bahía. Es un paseo tranquilo, sin tiendas ni bullicio, y muy fotogénico con la luz dorada.
Desde aquí puedes enlazar con el Teatro Apollo y la plaza Miaoulis en Ermoupoli, a cinco minutos andando.
Dormir en Vaporia
Si quieres darte un capricho, Vaporia es el lugar. Varias mansiones de armadores funcionan como hoteles boutique con techos altísimos, mobiliario de época y acceso directo al mar. No son baratos, a menudo por encima de los 200 € la noche en temporada alta, pero la experiencia de despertarte en un palacete del XIX y bajar a nadar en pijama no se olvida.
Una alternativa más económica es alojarte en las calles altas entre Vaporia y la plaza: tendrás el barrio a dos minutos por la mitad de precio.
Consejos prácticos
- Lleva escarpines. La roca de las plataformas puede tener erizos y resbala.
- Mejor por la mañana. A partir de mediodía el sol pega de frente y no hay ni una sombra.
- Hay cuestas. El barrio está en la ladera, con escaleras entre calles.
- Respeta las propiedades privadas. No todas las escaleras al mar son públicas: fíjate en los carteles.
Vaporia es la prueba de que Syros no necesita playas de postal para enamorar. Si te gusta este tipo de lugar donde la arquitectura llega hasta el agua, el puerto de Symi es su primo hermano en el Dodecaneso.