Megalos Mourtias es la playa que mejor ejemplifica el carácter de Alonissos: larga, tranquila, sin pretensiones turísticas y con dos tavernas familiares donde se come bien y barato. Está en la costa oeste, justo bajo la Chora vieja, y se puede combinar perfectamente una visita al pueblo histórico con un baño aquí mismo.
Cómo se llega
Hay dos opciones. La cómoda es coche o quad: 5 kilómetros desde Patitiri por carretera asfaltada hasta un parking gratuito a 100 metros de la arena. La épica es bajar caminando por el kalderimi (sendero empedrado tradicional) desde la Chora vieja, unos 30 minutos cuesta abajo entre olivos y pinares. Hay que tener en cuenta que la subida de vuelta sobre las 17:00 con el calor cuesta lo suyo.
Pain points: lo que importa saber
Sombra natural. Hay tamariscos a lo largo de buena parte de la arena, lo que da sombras irregulares pero gratuitas. Si llegas pronto puedes plantarte directamente bajo un árbol. A media mañana las dos tavernas alquilan sombrillas con tumbonas (10-12 euros la pareja por todo el día).
Tipo de fondo. Cantos pequeños mezclados con arena gruesa. Es más cómodo de pisar que Kokkinokastro pero menos que Chrisi Milia. La pendiente entrando en el agua es muy suave, lo que la hace una de las mejores playas de la isla para familias con niños pequeños.
Vientos. Megalos Mourtias está en la costa oeste, expuesta al viento meltemi de julio y agosto. En días de meltemi fuerte el oleaje sube y la transparencia baja. Si la previsión da viento del norte por encima de 4 Beaufort, mejor cambiar a Chrisi Milia en la costa este, mucho más resguardada.
Las dos tavernas
Eleonas y Megalos Mourtias son los dos restaurantes a pie de arena. Ambos sirven pescado del día, la makaronada me astakó (pasta con langosta), ensaladas y mezedes. Los precios son muy razonables: comer dos personas con pescado y vino sale por 50-65 euros. La cocinera de Eleonas hornea su propio pan cada mañana.
Por qué la elegimos
No es la playa más espectacular de Alonissos (esa es probablemente Agios Dimitrios al norte), pero es la más cómoda, la más cercana a la Chora vieja, la más fácil con niños y la mejor opción para una jornada larga sin moverte de sitio. Llegas a las 11, pides una sombrilla, te bañas, comes pescado, te echas la siesta bajo un tamarisco y subes a cenar a la Chora con el atardecer. Una jornada redonda en la isla más serena de las Espóradas.