Kolona, la columna que da nombre al sitio entero
Si llegas a Egina en ferry, lo primero que ves al asomar la silueta del puerto no es el campanario de la iglesia ni la torre del reloj: es una columna solitaria, alzada en lo alto de un promontorio justo al norte de la ciudad. Eso es Kolona, literalmente "la columna". Era el Templo de Apolo, y de sus 32 columnas originales hoy queda exactamente una, plantada como un dedo levantado a unos 12 metros de altura.
Esa columna del siglo VI a.C. sobrevivió por casualidad: estaba en una esquina del templo y aguantó cuando el resto se derrumbó. Pero el sitio es mucho más antiguo y mucho más interesante de lo que esa imagen sugiere.
Cinco mil años bajo tus pies
La colina de Kolona estuvo habitada desde el 3000 a.C. como acrópolis de la Egina prehelénica. Las excavaciones, dirigidas por el equipo austriaco del Instituto Arqueológico de Viena desde 1972, han descubierto once capas superpuestas de asentamiento: ciudad prehistórica, palacio micénico, santuario arcaico, templo dórico clásico, basílica paleocristiana, capilla bizantina. Es uno de los yacimientos estratigráficos más completos de Grecia, aunque a primera vista parezca solo un montón de cimientos.
Sobre estos restos, hacia el 520 a.C., se construyó el Templo de Apolo que dio nombre al lugar. Era el centro religioso de la Egina antigua, la potencia naval que acuñaba la primera moneda de plata de Europa (la famosa "tortuga de Egina"). Cuando los atenienses conquistaron la isla en el 431 a.C., el templo se mantuvo, pero la importancia política de Egina se derrumbó con él. Los romanos lo reutilizaron como cantera. La columna que sigue en pie es básicamente un superviviente accidental.
El museo arqueológico vale la pena
Pegado al yacimiento está el Museo Arqueológico de Egina, el primer museo nacional de la Grecia moderna (inaugurado en 1829, cuando Egina era capital del país). Es pequeño, dos salas, pero la calidad de las piezas compensa: cerámica neolítica, una esfinge arcaica completa, frontones del templo, monedas de plata con la tortuga, joyería micénica y la reconstrucción del santuario de Apolo en escala.
La entrada al museo va incluida en el ticket del yacimiento, así que aprovéchala: muchos visitantes se saltan el museo pensando que es algo aparte y se pierden lo más interpretativo del conjunto.
Cómo visitarlo (y cuánto tiempo dedicarle)
Kolona está literalmente a 5 minutos andando del puerto de Egina ciudad. Saliendo del muelle, gira a la izquierda siguiendo el paseo marítimo norte: el yacimiento se ve a lo lejos. La entrada vale 4€ (incluye museo) y abre de 8:30 a 15:30, cerrado los martes en temporada baja. En verano amplían hasta las 19:00.
Calcula 1 hora-1 hora y media para ver yacimiento y museo con calma. La mejor hora son las primeras horas de la mañana (apenas hay gente y la luz lateral marca muy bien el relieve de los muros) o el último tramo de la tarde, cuando el atardecer enciende la columna sobre el fondo del mar.
El plus: la playa de Avra al lado
Una de las gracias del sitio es que tiene playa propia: Avra (Kolona) es una pequeña cala de arena y guijarros pegada al yacimiento, la única playa de Egina a la que puedes llegar andando desde el puerto. No es la mejor de la isla, pero el plan "templo + baño rápido + comida en el casco" funciona muy bien.
Si vienes en excursión de un día desde Atenas y solo tienes 3-4 horas en la isla, Kolona es la visita más rentable: está al lado del puerto, te da contexto histórico, te enseña la pieza icónica de Egina y te suelta en la playa o en una taberna en menos de dos horas. Para la otra gran visita arqueológica, el Templo de Afaia, ya hace falta cruzar la isla.