Cuando Egina era capital y esta torre, gobierno

Esta torre se encuentra en el propio pueblo de Egina, en una placita tranquila a pocos minutos a pie del puerto. Pasa muy desapercibida si no la buscas a propósito: es un edificio robusto de piedra de dos plantas, con ventanas pequeñas y un aspecto más defensivo que palaciego. Sin embargo, es uno de los rincones con más densidad histórica del Egeo.

Según se cree, fue construida en 1802 por Spyros Markellos, miembro del Parlamento Griego y uno de los soldados líderes que luchó durante la Guerra de la Independencia Griega (1821-1829). La torre fue concebida como residencia fortificada de un notable local: en aquellos años, con la ocupación otomana todavía vigente, una casa con muros gruesos y pocas aberturas tenía sentido práctico, no decorativo.

El año en que aquí se decidía el futuro de Grecia

Entre 1826 y 1827 esta torre servía como edificio de estado, donde se mantenían reuniones de gobierno. Puesto que Egina fue la capital de la Grecia Moderna durante 1828 y 1829, esta torre también se usó para albergar las oficinas de varios miembros del Gabinete y del propio Gobernador de Egina, Andreas Giannitsis. Por aquí pasaron documentos clave: los primeros decretos de impuestos, el sistema de correos, el reconocimiento internacional del nuevo estado.

El traslado de la capital a Nauplio en 1829 y, poco después, a Atenas, dejó a la Torre de Markellos sin función política, pero el edificio sobrevivió porque la familia lo siguió ocupando como residencia hasta el siglo XX. Es, junto con el Museo Arqueológico de Egina y el yacimiento de Kolona, uno de los tres "edificios fundacionales" del estado griego moderno que se pueden visitar en el casco antiguo.

Qué encuentras hoy si entras

En la actualidad la torre pertenece al Ayuntamiento de Egina y funciona como Centro Cultural para acoger exposiciones, conferencias y otro tipo de actos. Nosotros nos encontramos con una exposición fotográfica (gratuita) cuando nos pasamos por allí; otras veces hay muestras de pintura local, lecturas de poesía o talleres infantiles del Ayuntamiento. El horario es totalmente irregular: depende de si hay evento en marcha o no. Lo más práctico es preguntar en la oficina de turismo del puerto o, simplemente, intentarlo: si está abierta, se ve desde la plaza.

El interior conserva las estancias originales, con techos de madera, suelos de piedra y unas escaleras estrechas que llevan a la planta alta. Desde las ventanas superiores hay vistas al puerto y al casco neoclásico. La visita en sí dura 20 minutos, pero es el típico sitio que te lleva a quedarte más si coincide una buena exposición.

Cómo encajarlo en el paseo por el casco

El plan recomendado: empieza el día subiendo a Kolona, sigue al Museo Arqueológico (pegado al yacimiento), baja al puerto, cruza el mercado de fruta y pescado, y métete por las callejuelas del casco hasta dar con la Torre de Markellos. De ahí, una taberna a la sombra y el día entero en Egina ciudad sin haber cogido el coche. Si después te queda media tarde, puedes seguir hacia Paleahora y Agios Nektarios en bus.

Es una visita gratuita y discreta. No te va a deslumbrar, pero ayuda a entender por qué Egina, una isla aparentemente pequeña, ocupa tantas páginas de los libros de historia griega del siglo XIX.