El templo dórico que nadie ha terminado de explicar

El Templo de Afaia se planta a 160 metros sobre el mar, en una colina pinariega del este de Egina, mirando a la isla de Egina, a Atenas y, en los días claros, al Templo de Poseidón en Sunion. La leyenda dice que esos tres santuarios formaban un triángulo sagrado equilátero perfecto. La realidad geométrica es más laxa, pero la imagen ayuda: por algo lo subieron aquí en el siglo V a.C.

Es uno de los tres templos dóricos mejor conservados de Grecia (con el Partenón y Sunion), y posiblemente el más completo en cuanto a estructura. De las 32 columnas originales, 24 siguen en pie, varias de ellas con su capitel y su entablamento. La piedra caliza local, recubierta de estuco que ha desaparecido con los siglos, le da hoy un tono ocre cálido que cambia con la luz: amarillenta a primera hora, dorada al atardecer.

Una diosa de la que apenas sabemos nada

Afaia (Aphaia) es una de esas divinidades menores que casi no aparece fuera de Egina. Según el mito, era una ninfa cretense llamada Britomartis, hija de Zeus, que huyó de las atenciones del rey Minos lanzándose al mar desde un acantilado. Una red de pescadores la salvó (de ahí el otro nombre, "Dictina", "la de la red"), llegó a Egina y aquí se hizo invisible: "Afanis", la que desaparece, de donde sale Afaia.

El templo se construyó hacia el 485 a.C., justo después de la batalla de Salamina, sobre los restos de un santuario anterior. Apenas treinta años después, Atenas conquistó la isla y la importancia de Afaia se diluyó. El sitio quedó olvidado durante 2.000 años, hasta que en 1811 un equipo anglo-alemán lo redescubrió y arrancó casi todos los frontones esculpidos, que hoy se exhiben en la Gliptoteca de Múnich. Una de las grandes expoliaciones del XIX, no la única.

Qué ves cuando entras

El recinto se atraviesa por una arboleda de pinos que ya da sombra desde el aparcamiento. El museo del santuario, recientemente renovado, tiene paneles en inglés y alemán (no en español) con la historia del lugar, reproducciones de los frontones de Múnich y algunas piezas originales: figurillas femeninas votivas, cerámica, monedas. Es pequeño pero ayuda mucho a contextualizar lo que verás después.

El templo en sí está acordonado: se rodea por un sendero que da la vuelta completa, con varias plataformas para fotografiar el conjunto. La hora dorada (una hora antes del cierre, sobre las 14:30 en verano) es probablemente el mejor momento, con la luz lateral marcando el relieve de las columnas. Llévate sombrero: no hay sombra en el recinto propiamente dicho y el sol pega fuerte.

Pega muy bien con la playa

La ventaja logística del Templo de Afaia es que está a 4 km de Agia Marina, la mejor playa de la isla. La combinación clásica es subir al templo a primera hora (abre a las 8:30 y a las 9 ya hay autobuses turísticos), bajar a Agia Marina para baño y comida, y volver a Egina ciudad por la tarde. Si tienes coche, también es una buena oportunidad para parar en Mesagros (mitad del camino) y comprar pistachos en una de las fincas familiares.

Cómo llegar y cuánto invertir

Desde Egina ciudad sale el bus de Agia Marina cada 1-2 horas; pide al conductor que te baje en "Afaia" (se ve la indicación). El trayecto dura 25 minutos y cuesta 2-3€. En taxi son unos 12-15€ ida. En coche o moto, hay un aparcamiento gratuito al pie de la colina.

La entrada cuesta 6€ (3€ reducida) y el horario es 8:30-15:30 en temporada baja, ampliado a 8:00-20:00 en verano. Para la visita conviene calcular 1 hora del templo más 30-45 minutos del museo. Si haces la combinación con Agia Marina, deja al menos 3 horas en total. Te puede interesar también combinarlo con el Museo Arqueológico de Egina en el puerto, que conserva piezas del Egina antiguo distintas a las de Afaia.