Agios Ioannis Alarga (también escrito Agiou Ioanni o Saint John Alarga) es el monasterio más remoto y al mismo tiempo más visitado de Halki. Está situado en el extremo oeste de la isla, a casi 600 metros de altitud, sobre el monte Maistros. Hasta los años cincuenta vivían aquí cuatro monjes ortodoxos que cultivaban un pequeño huerto, criaban cabras y mantenían las celdas. El último monje se marchó en los años setenta y desde entonces el monasterio está formalmente deshabitado, aunque el patronato de la isla lo mantiene en perfecto estado y lo abre todos los días en verano.
El nombre Alarga viene del italiano "al largo", a lo lejos, en referencia a lo apartado del lugar. Y lo está: para llegar caminando hay que recorrer ocho kilómetros desde Emborios, pasando por Horio, bordeando barrancos secos, atravesando una meseta árida sembrada de tomillo y cantueso silvestre. El sendero es ancho, está bien marcado con pintura roja sobre las piedras, y aunque suma desnivel acumulado de unos 400 metros se hace cómodo si vas con calma. Calcula dos horas y media desde Emborios, dos horas si parts directamente desde Horio. Lleva mínimo dos litros de agua por persona, porque no hay fuentes en el camino, y sal lo antes posible por la mañana para evitar el calor del mediodía.
La estructura del monasterio es la típica de los monasterios fortificados del Egeo del siglo XVIII: un recinto cuadrado de piedra encalada, con torre defensiva en una esquina, un patio interior, la iglesia católica (en sentido de catolicón, no de catolicismo romano) en el centro y las celdas distribuidas en el perímetro. La puerta principal es una arcada baja, deliberadamente estrecha, para dificultar el acceso a piratas. Una vez dentro la sensación es de paz absoluta. El patio está dominado por un ciprés enorme, posiblemente plantado en la fundación del monasterio en el XVIII, que da sombra a todo el porche y mantiene el lugar fresco incluso en agosto. Hay un pozo de agua de lluvia que sigue funcional, una pequeña hornacina con una imagen de San Juan Bautista (el patrón), y bancos de piedra para sentarse.
La iglesia interior es modesta pero conserva el iconostasio de madera tallada original y varios iconos del XVIII y XIX. Está abierta a los visitantes, basta con descalzarse y mantener silencio. Las mujeres conviene que lleven los hombros cubiertos y falda larga o pantalón, no shorts, por respeto al espacio religioso. No se cobra entrada en ningún momento, pero hay una hucha de donativos junto a la puerta que sostiene el mantenimiento del lugar: una contribución de cinco o diez euros es lo razonable.
Una de las experiencias más particulares de Halki es la posibilidad de dormir en el monasterio. Hay tres o cuatro celdas habilitadas con cama de hierro, manta gruesa y mesilla simple, sin electricidad ni agua corriente. Es gratuito pero hay que avisar antes en la oficina de Zifos Travel en Emborios para que abran la puerta y dejen ropa de cama limpia. Lleva tu propio saco, agua, comida y linterna. Es una experiencia para gente que busque desconexión radical: el silencio nocturno es absoluto, sin contaminación lumínica, con un cielo estrellado espectacular. Por la mañana suben las cabras salvajes a buscar sombra bajo el ciprés y desayunan contigo.
Dudas frecuentes: ¿se puede ir en quad o coche? No del todo. La carretera asfaltada termina en Horio, y desde ahí solo hay pista de tierra que en algunos tramos es practicable con quad si está seca, pero con coche normal es imposible y con quad implica mucho polvo y unas vistas mediocres. Lo mejor es ir caminando. ¿Qué tal van los niños? Para niños mayores de diez años es perfecto, una aventura preciosa. Para más pequeños el sendero es largo y la sombra escasa, mejor esperar a que tengan edad para apreciarlo. ¿Y si tengo miedo a perderme? El sendero está bien señalizado y hay varios viajeros haciendo el camino cada día en temporada, no es una ruta solitaria. Como precaución comparte tu plan con alguien en el pueblo antes de salir y descarga la app maps.me con el mapa offline.
Para combinar visita, lo más recomendable es la ruta de senderismo completa: Emborios al amanecer, llegada a Horio a media mañana, subida al castillo, comida picnic en el monasterio, bajada por la tarde. Son seis horas en total, una jornada completa de senderismo que cubre lo mejor del interior de la isla. Y si quieres terminar con un baño, al volver a Emborios pásate por Pondamos para un chapuzón antes de cenar en el puerto.