A medio camino entre Evdilos y los pueblos del interior, escondido entre robles y formaciones rocosas que parecen sacadas de una película, se levanta el monasterio de Theoktistis. Fundado en 1500 y restaurado varias veces, es el complejo religioso más importante de Ikaria y uno de los rincones más singulares del Egeo Norte. Lo que lo hace único no es la arquitectura del edificio principal sino la capilla anexa, llamada Theoskepasti ("cubierta por Dios"), construida literalmente bajo una enorme roca natural que hace de techo.

Llegar exige conducir por una carretera secundaria estrecha y llena de curvas. El monasterio no aparece hasta el último momento, escondido detrás de la última loma. Cuando lo ves, entiendes el atractivo: pequeño, blanco, encajado contra un acantilado, rodeado de robles centenarios y con vistas hacia el mar Egeo que dejan sin palabras. No hay aparcamiento formal, solo un ensanche de tierra donde caben tres o cuatro coches.

La capilla bajo la roca

El edificio principal del monasterio (iglesia y celdas) es interesante pero relativamente convencional: pinturas murales del siglo XVI, iconos, suelos de losa. Lo realmente espectacular es subir 80 metros por un sendero rocoso hasta la pequeña capilla de Theoskepasti, donde una losa de granito de varios metros forma el techo. Dentro caben apenas diez personas. Las paredes están encaladas en blanco, hay un altar minúsculo, dos iconos antiguos y dos velas siempre encendidas.

La leyenda dice que la capilla la construyó un ermitaño que escapaba de los piratas y que la propia roca, milagrosamente, se movió para protegerlo. La explicación geológica es menos romántica (un desprendimiento natural creó la cavidad), pero el efecto visual es igual de potente. Para los ikariotas es un lugar de peregrinación y de retiro.

Cuándo está abierto

Aquí está la primera trampa: el monasterio no tiene horario público fijo. Hay un monje residente que oficia algunos servicios y que, si está, abre el complejo a los visitantes. Habitualmente de 9:00 a 13:00 y de 17:00 a 20:00, aunque puede haber días sin nadie. La capilla de Theoskepasti, en cambio, está siempre accesible: el sendero exterior es público y la propia capilla no se cierra. Si llegas al monasterio principal y está cerrado, sube directamente a la capilla y aprovecha. Las vistas valen el viaje por sí solas.

En agosto y especialmente el 15 de agosto (Asunción) el monasterio se llena de peregrinos y de turistas griegos. Es la mejor fecha para ver el complejo activo pero también la peor en cuestión de aparcamiento. Para una visita tranquila, cualquier día de junio o septiembre.

El sendero a la capilla

El sendero desde el monasterio a la capilla son apenas 200 metros pero con desnivel y piedras sueltas. Calzado cerrado obligatorio. En verano lleva agua: el ascenso aunque corto se hace en pleno sol. No hay servicios ni nada que comprar, así que ven preparado.

Una vez arriba, no hay prisa: el balcón natural delante de la capilla es uno de los mejores miradores de la costa norte de Ikaria. Se ve toda la bahía de Evdilos, los pueblos del interior y, en días claros, el perfil de la vecina isla de Samos.

Combinarlo con otras visitas

El monasterio queda en plena ruta entre Evdilos y los pueblos del interior, así que es fácil de combinar con Christos Raches o Akamatra en la misma mañana. También funciona muy bien como parada al subir desde el norte hacia las cascadas de Alama. Si vas en una excursión guiada, el tour Ikaria Highlights West Side suele incluir parada en Theoktistis entre sus visitas.

Etiqueta dentro del monasterio

Como en todo monasterio ortodoxo griego: hombros cubiertos, rodillas tapadas, sin móvil dentro de la iglesia. Si llevas pantalón corto o tirantes, en la entrada suele haber telas/pañuelos para que te cubras. Las fotos están permitidas en el exterior y en los patios pero no dentro de la iglesia ni de la capilla. Si encuentras al monje, un saludo respetuoso (kalimera por la mañana, kalispera por la tarde) y una donación pequeña en la urna se agradecen. No es obligatorio pero sí muy bien recibido.

La visita completa, contando aparcar, subir, fotos, y bajar tranquilamente, no lleva más de 60-90 minutos. Es una parada perfecta a media mañana o a media tarde cuando se evita el sol cenital.