Hay un tipo de playa que solo se conquista andando, y Tourkopigado es la perfecta encarnación de ese género. Salimos del puerto de Agios Georgios sobre las nueve y media de la mañana, con dos botellas de agua, fruta y un parasol enrollado. Cuarenta minutos después, bajando por un sendero que serpentea entre romero y matorral bajo, apareció la bahía: una media luna de cantos finos color crema, agua color piedra de turquesa pulida, y absolutamente nadie. Nos quedamos quietos un minuto entero antes de bajar, simplemente mirando.
Tourkopigado es para muchos viajeros la mejor playa de las Pequeñas Cícladas, y francamente no hace falta discutirlo demasiado. Ciento cincuenta metros de costa orientada al sur, completamente resguardada del meltemi (el viento del norte que sopla en verano), con un fondo de cantos rodados muy pequeños y un agua de una transparencia que cuesta describir sin sonar a folleto. El fondo entra rápido: a tres metros de la orilla ya tienes profundidad para nadar; a diez metros, agua hasta el cuello. Es la playa ideal para bucear sin equipo: con unas gafas se ven peces inmediatamente.
El acceso es, en sí mismo, parte de la experiencia. El sendero arranca del extremo sur de Agios Georgios, junto a una pequeña capilla con tejas azules. Está señalizado con pequeñas marcas amarillas pintadas en piedras. La caminata no es difícil pero conviene tomársela en serio: hay un par de subidas, algún tramo expuesto al sol sin sombra, y el suelo es de tierra suelta con piedras. Llevar calzado cerrado (zapatillas de trail mejor que chanclas), gorra, agua suficiente para todo el día y crema solar. Si vas en agosto, sal del puerto antes de las nueve o después de las cinco: en las horas centrales el sendero es un horno.
La gran pregunta de los lectores recurrentes es: ¿hay sombra en Tourkopigado? La respuesta honesta es: muy poca. Hay un par de rocas grandes en el extremo oeste que dan algo de sombra a media tarde, y un pino solitario hacia el este. Pero la mayoría de la playa es sol directo todo el día. Esta es la principal pega del lugar: si te quemas con facilidad o viajas con niños pequeños, llevar parasol propio es obligatorio. Si pasas calor, lo lógico es bañarse cada media hora.
No hay nada en la playa. Ni chiringuito, ni baños, ni alquiler de sombrillas, ni venta de agua. Cero. Esto es lo que hace que Tourkopigado sea Tourkopigado, así que la lista de imprescindibles es muy concreta: dos litros de agua por persona (en agosto, tres), comida (un bocadillo en la panadería de Melissa antes de salir resuelve la papeleta), parasol portátil, snorkel y aletas si los tienes, una bolsa de plástico para sacar tu basura porque tampoco hay papelera. Lo que entra en la playa, sale contigo.
¿Quién disfruta de Tourkopigado y quién no? Disfrutarán los que valoran la mezcla de esfuerzo, recompensa y silencio: caminantes, parejas sin niños pequeños, viajeros solos con un libro, snorkelers. Sufrirán los que necesitan servicios cerca, los que viajan con bebés y los que se queman con facilidad si no se preparan. Para familias con niños pequeños, mejor Livadi, que está al lado del puerto y tiene sombra natural.
En cuanto a las opciones para llegar sin caminar: hay alguna barca pequeña en Agios Georgios (en concreto, la Anemos, que sale de la tienda Perigiali) que hace ruta hacia el sur con parada en Karvounolakos y Alimia, no en Tourkopigado directamente. Si llevas barca privada o has alquilado un kayak en Naxos, se puede llegar por agua sin problema y atracar en la arena. La mayoría de visitantes, sin embargo, sigue caminando: forma parte del rito.
Volvimos del baño con la última luz de la tarde, el sol ya tocando Schoinoussa al oeste, y los pies cansados pero contentos. Tourkopigado se queda en la memoria. Es el tipo de playa que define por qué uno viaja a las islas pequeñas griegas en primer lugar, y por qué islas como Donoussa o Schoinoussa merecen el mismo viaje pausado que Iraklia.