Alinda es la playa más larga de Leros y también la más equipada, la más familiar y la más accesible. Se extiende a lo largo de casi 400 metros por toda la bahía nororiental de la isla, con el frente marítimo bordeado por una hilera continua de hoteles pequeños, apartamentos, tabernas y chiringuitos. La primera impresión es la de estar en un pueblo costero mediterráneo cualquiera: un paseo con palmeras y tamariscos, terrazas de bares, familias empujando cochecitos por la acera. Y sin embargo, incluso en agosto, nunca se llega a sentir el agobio de una playa española de temporada alta.

La orilla es una mezcla característica de Leros: arena fina de tono ocre en el tramo central, guijarros pequeños redondeados hacia los extremos, algún parche de arena más gruesa. No es una playa cicládica de arena blanca perfecta, pero es la más suave al pie de la isla, y por eso es la favorita de familias con niños pequeños. El fondo es también uno de los más amables de Leros: entra muy poco a poco, con calado suave los primeros 30-40 metros. Un niño de cinco años puede caminar tranquilamente lejos de la orilla sin llegar más allá de la cintura. Ese es el rasgo distintivo respecto a Vromolithos o Xirokampos, donde el fondo cae rápido.

Los tamariscos que bordean la playa ofrecen sombra natural gratis, muy apreciada en las horas centrales del día. Nuestra recomendación: llega antes de las 10:00 en agosto y ponte bajo un tamarisco de la mitad norte de la playa, donde hay menos tumbonas alquiladas. Si prefieres comodidad, las tumbonas con sombrilla cuestan 10-12 € el conjunto y se pueden alquilar en cualquiera de los tres o cuatro puntos gestionados por los chiringuitos.

La infraestructura es la más completa de la isla. Hay dos chiringuitos con carta amplia (bocadillos, ensaladas, platos calientes de mediodía, cócteles al atardecer), varias tabernas familiares en el paseo (Alinda Taverna, Kastis, Vasilis son las más conocidas), un pequeño supermercado con productos locales y una tienda de deportes acuáticos donde se alquilan kayaks (10 €/hora), tablas de paddle surf (15 €/hora) y windsurf básico. Los precios son moderados y no hay presión comercial.

Justo al norte del extremo de la playa se encuentra la Torre Bellenis, un edificio neoclásico de principios del siglo XX que hoy alberga el Museo de Arte Popular con colecciones etnográficas locales. Se puede combinar mañana de playa con visita al museo por la tarde, todo caminando desde la propia orilla.

Punto de dolor honesto: al ser la playa más equipada, también es la que más gente atrae. En julio y agosto los fines de semana pueden verse 200-300 personas, sobre todo por familias con base en Alinda o venidas de Lakki y Platanos. Sigue estando muy lejos de la masificación de Naxos o Rodas, pero si buscas la playa desierta cicládica, esta no es tu opción; prueba Xirokampos al sur o Gourna al oeste.

En cambio, si viajas con niños o si prefieres tener servicios a mano sin renunciar al mar, Alinda es literalmente la mejor opción de la isla. La combinación de sombra natural, calado suave, tabernas al lado, deportes acuáticos y proximidad al centro de la isla (Platanos a 3 km) la convierten en el punto de operaciones perfecto para una semana familiar.

Un consejo final: al atardecer, la orilla de Alinda queda casi vacía y se enciende la luz dorada sobre el mar. Es uno de los mejores momentos del día para nadar solo, y para cenar después en una de las tabernas con vistas al Egeo. Los precios de las tabernas son honestos: 20-25 € por persona con pescado fresco, mezze y vino local.