Vromolithos es la playa que casi todos los locales de Leros mencionan cuando les preguntas por su favorita. Está a solo cuatro kilómetros al sur de Platanos, en una bahía profunda protegida por dos brazos de pinos que casi tocan el agua. Al llegar se ven primero los tejados del pequeño resort en la colina, después las tumbonas alineadas en la orilla, y por último el agua: un turquesa tan puro que parece pintado a mano. La primera vez sorprende, incluso después de haber recorrido playas de medio Egeo.
La orilla son unos 300 metros de guijarros blancos redondeados por el mar, mezclados con algo de arena gruesa en el tramo central. Punto de dolor sincero: no es una playa de arena en el sentido cicládico. Si viajas con niños pequeños que odian los guijarros, tráete escarpines de neopreno o mejor mira Alinda, que es más suave. En cambio, los guijarros tienen dos ventajas enormes: el agua se mantiene absolutamente cristalina porque no se enturbia con las olas, y el fondo marino es visible desde el primer metro. Para snorkel casual, sin necesidad de nadar mucho, es probablemente la mejor playa de la isla.
El calado entra rápido: a diez metros de la orilla ya tienes tres o cuatro metros bajo los pies. Esto tiene su parte buena (no hay chapoteo, se nada de verdad) y su parte a considerar (no es ideal para niños que aún no nadan sin manguitos, o para gente insegura en aguas profundas). El agua está limpia como pocas en el Egeo suroriental: hemos visto salpar, pequeños jureles y algún que otro pulpo en las rocas laterales sin necesidad de bajar más de tres metros.
La sombra natural es uno de los grandes activos de la playa. Los pinos gigantes que rodean la bahía ofrecen sombra real gratis en la orilla trasera, algo poco común en Grecia. Si vas temprano puedes tender tu toalla directamente bajo los pinos y prescindir de las tumbonas, aunque en agosto los mejores sitios se ocupan a las 09:30. Las tumbonas con sombrilla cuestan unos 12 € el conjunto (dos hamacas + sombrilla), y las gestiona el propio chiringuito de la playa, sin necesidad de reserva previa.
El chiringuito, Kafé Vromolithos, es un típico beach bar griego pero con más carácter que la media: música lounge suave, buenos zumos naturales, sandwiches y ensaladas frescas, y un par de platos calientes al mediodía. Los precios son honestos: cerveza local 4 €, cóctel simple 8-9 €, ensalada griega grande 8 €. Suele estar abierto de mayo a octubre. Justo antes de la playa, en la carretera de acceso, hay además un par de tabernas familiares con vistas al mar que sirven pescado fresco al mediodía y a la cena.
El ambiente es tranquilo pero no muerto: en un día de agosto de temporada alta habrá 60-80 personas en la playa, muy dentro de límites cómodos. Es una playa mixta: familias locales con niños ya grandes, parejas, algún grupo de amigos, mochileros que llegan desde el ferry. No hay animación turística, ni fiestas, ni música alta. Al atardecer suele quedar poca gente y es un lugar mágico para nadar solos con la última luz.
Cómo llegar es sencillo. Desde Platanos coges la carretera costera hacia el sur (dirección Panteli-Vromolithos), pasas el pueblo pesquero y a un kilómetro más aparece el desvío señalizado a la izquierda. El aparcamiento gratuito está en la parte alta, junto al resort, y bajas 50 metros por un camino peatonal hasta la orilla. En scooter tardas 10 minutos desde Platanos. También hay autobús local varias veces al día en temporada alta, saliendo de Lakki y parando en Platanos y Panteli. A pie desde Panteli es un paseo bonito de 25-30 minutos por un sendero costero pegado al mar.
Un consejo final: si quieres combinar dos experiencias, sube antes al castillo de Panagia al amanecer, baja a desayunar a Panteli y remata la mañana en Vromolithos. Es probablemente la mejor mañana que puedes tener en Leros, y en un radio de tres kilómetros.