Xirokampos es la bahía más al sur de Leros, la más lejana de los pueblos principales y también la más silenciosa. Al llegar por la carretera desde Lakki lo primero que ves es la ruina del castillo Paleokastro sobre la colina de la izquierda, y justo debajo la bahía se abre en una curva perfecta con aguas transparentes y una franja de guijarros blancos mezclados con arena. La sensación es la de haber encontrado un rincón olvidado, incluso en pleno agosto.
La playa mide unos 250 metros y combina guijarros pequeños redondeados con parches de arena en el tramo central. El fondo entra rápido: a 15 metros de la orilla ya tienes tres o cuatro metros de calado. Y ahí es exactamente donde reside el atractivo real de Xirokampos: es la mejor playa de Leros para hacer snorkel. Los flancos rocosos de la bahía, especialmente el lado este, esconden formaciones submarinas con posidonia, pequeños canales y grutas poco profundas donde se ven bancos de salpar, mújoles, algún pulpo agazapado bajo las rocas y de vez en cuando meros pequeños en las zonas más frescas.
Para snorkel, ven con tu propio equipo (o alquílalo en la taberna de la playa por 5-8 €) y nada hacia el flanco este de la bahía, saliendo desde la parte más alejada del aparcamiento. Los primeros 100 metros hay algo de arena y posidonia; luego empiezan las rocas. Si quieres algo más serio, aquí opera Leros Diving Center, uno de los dos centros de buceo autorizados de la isla, con inmersiones guiadas para todos los niveles y precios en línea con la media griega (bautismo 65-80 €, inmersión certificada 45-55 €). Consulta con antelación porque las plazas se llenan rápido en agosto.
Una vez que hayas terminado en el agua, sube a las ruinas del Paleokastro. Es una acrópolis fortificada del siglo IV a.C. reformada por bizantinos, medio derruida pero con murallas todavía visibles y una pequeña capilla dentro del recinto (Panagia Kavouradena). El camino sale desde el fondo del aparcamiento y sube en zigzag por la ladera unos 15-20 minutos. Las vistas desde arriba son magníficas: la bahía a los pies, la costa turca al fondo y, en días muy claros, la silueta de Kalymnos al sur. Entrada libre, sin horario oficial.
La taberna de la playa es una de las mejores del sur de la isla: To Diamataki, familiar, especializada en pescado fresco y platos tradicionales del Dodecaneso. Los precios son moderados: pescado del día 22-28 € para dos, mezze entre 4 y 7 €, cerveza local 3,50 €. El propietario suele salir a pescar por la mañana y luego cocina lo que ha pillado. Se come bien mirando al mar, con la sombra de una parra de uva sobre las mesas.
Punto de dolor real: Xirokampos está lejos. Si no tienes coche o scooter propio, llegar es incómodo. El autobús local casi no baja hasta aquí en temporada media, y el taxi ida y vuelta desde Lakki puede acabar costando 25-30 €. Nuestra recomendación es visitarla como parte de un día completo: alquila coche por la mañana, baja a Xirokampos, come en la taberna, sube al Paleokastro, y de vuelta a Platanos paras en el yacimiento arqueológico de Merikia (que también alberga el Museo de la Guerra). Ese circuito de ocho horas es probablemente el mejor día completo que se puede hacer en Leros.
Un detalle interesante: en verano hay pequeñas barcas de excursión que salen desde Myrties (costa oeste de Kalymnos) y hacen escala en Xirokampos varias veces por semana. Si estás de base en Kalymnos escalando Grande Grotta o disfrutando de Massouri, esta es una excelente excursión de día completo a Leros: playa, castillo, comida y de vuelta al atardecer. Cuesta unos 25-30 € por persona el trayecto ida y vuelta.
Xirokampos no es la playa más espectacular de Leros ni la más cómoda, pero es la que mejor combina soledad relativa, buceo y arqueología. Para viajeros que buscan más que solo tumbona, es la parada obligada del sur.