Si el aeropuerto tuviera un cartel promocional de Lipsi, sería una foto de Platys Gialos: la bahía media luna de 300 metros de arena dorada, el agua de un turquesa casi caribeño, un solo chiringuito discreto entre pinos y el silencio como banda sonora. Está en la costa norte, protegida del meltemi por las colinas del interior, lo que la hace apta para bañarse casi todos los días del verano.
Por qué es la mejor playa de Lipsi
Arena fina de verdad. No confundas con la arena gruesa mezclada con gravilla que abunda en el Dodecaneso: aquí es fina, dorada y cómoda para caminar descalzo largos ratos.
Aguas transparentes y poco profundas. Los primeros 30-40 metros mantienen menos de 1,5 metros de profundidad, con fondo de arena limpia sin algas ni piedras. Es la playa más segura de la isla para niños pequeños y para adultos que no nadan muy bien.
Bahía cerrada, agua siempre en calma. Incluso en días de meltemi fuerte el mar aquí está prácticamente plano. Es una gran ventaja frente a otras playas de la isla más expuestas al viento del norte.
Los pain points: lo que no te dicen las guías
Sombra escasa. Hay algunos pinos al fondo de la playa, pero no bastan para todos los bañistas de agosto. El chiringuito alquila sombrilla + dos tumbonas por 8-12 €/día, pero conviene llegar antes de las 11 si quieres una en primera línea. Alternativa: trae tu propia sombrilla plegable.
Fondo con desnivel muy suave. Es genial para niños, no tanto si buscas nadar en profundidad: tienes que ir al menos 50 metros mar adentro para que te cubra a un adulto alto. Compensa con snorkel en las rocas de los extremos de la bahía, donde hay más vida marina.
Un solo chiringuito, un solo restaurante. No hay competencia: la taberna anexa (Platis Gialos) cobra precios turísticos (ensalada griega 10-12 €, pescado del día 20-30 €). La comida es correcta pero no espectacular. Si viajas con presupuesto justo, come antes en el pueblo y trae bocadillo y agua para la playa.
Popularidad relativa. En agosto puede reunir 80-100 personas en la arena en su día más lleno, lo que sigue siendo poco comparado con cualquier playa de Mykonos o Santorini, pero mucho para el estándar de Lipsi. Si buscas soledad absoluta, prueba Monodendri o Tourkomnima en su lugar.
Cómo llegar
A pie desde Chora: 40-45 minutos por un sendero costero bastante llano que sale del final del paseo del puerto. Trae calzado cerrado y agua: en pleno agosto es paliza.
En ciclomotor o scooter eléctrico: 8 minutos por la carretera asfaltada que atraviesa el interior. Alquiler de ciclomotor: 20-25 €/día en el puerto. Aparcamiento gratuito en la explanada de tierra junto al chiringuito.
En taxi: 8-10 € desde el puerto (solo hay dos taxis en la isla, mejor pedir con antelación).
En autobús: sí, hay un microbús comunitario que enlaza Chora con las principales playas en julio y agosto, con 4-5 salidas al día. Horarios visibles en el ayuntamiento y en las tabernas. Precio simbólico (1-2 €).
Servicios y accesibilidad
Chiringuito abierto todos los días de junio a septiembre de 09:00 a 20:00. Alquiler de hamacas, duchas de agua fría, wifi en el bar. Sin socorrista (como casi todas las playas griegas). Aparcamiento gratuito.
Accesibilidad reducida: la playa es plana pero el último tramo desde el aparcamiento hasta la arena tiene un pequeño escalón sin rampa. Con silla de ruedas es posible pero requiere ayuda.
Cuándo ir y qué llevar
Mejor momento del día: entre las 8 y las 11 de la mañana, cuando el sol pega menos y la playa está prácticamente vacía. O de 17:00 a 20:00 para el atardecer con luz dorada sobre la arena.
Qué llevar: sombrilla plegable propia, agua abundante, aftersun (el sol pega fuerte por el reflejo), gafas y tubo de snorkel para explorar las rocas laterales, algo de dinero en efectivo para el chiringuito (aceptan tarjeta pero a veces falla el datáfono).
Después de la playa, aprovecha para acercarte al pueblo de Chora al atardecer y cenar en el paseo marítimo, o combina la visita con la Lipsi Winery que queda a 5 minutos en ciclomotor.