Chora de Lipsi, que los locales llaman simplemente "el pueblo" porque no hay otro, se despliega en forma de anfiteatro sobre la bahía suroeste de la isla. Las casas blancas con contraventanas azules trepan por las laderas partiendo del puerto, y desde el barco parece que llegas a una postal del Dodecaneso de los años 70 que se ha mantenido intacta por accidente.

El corazón del pueblo es la plaza Emmanuel Xanthos, donde se juntan la iglesia de Agios Ioannis Theologos (finales del siglo XIX), el ayuntamiento que aloja el Museo Eclesiástico y Folclórico Nikiforio y un puñado de kafenía donde los ancianos juegan al backgammon desde por la mañana. Es una plaza pequeña, sombreada por dos plátanos enormes, y funciona como sala de estar comunitaria de toda la isla.

El paseo del puerto: el eje de todo

Desde la plaza baja hasta el puerto una calle peatonal de unos 300 metros que concentra la vida social y comercial: la panadería tradicional (con horno de leña visible desde la calle), un par de mini-markets, la oficina de billetes de ferry, dos alquileres de ciclomotores y una decena de tabernas y cafés. Al final del paseo, junto al muelle donde llegan los ferrys, están los mejores sitios para cenar viendo los barcos: Manolis Tastes, Pefko, Nikos & Loulis y Café du Moulin para desayunos con vistas.

Al atardecer todo el pueblo baja al paseo. Los pescadores vuelven con la captura, remiendan las redes en el muelle y los niños juegan alrededor del quiosco. Es el momento del "volta", el paseo lento que se repite en todas las islas griegas y que en Lipsi tiene una intensidad particular porque el pueblo entero cabe en el paseo.

Callejuelas y capillas escondidas

Perderse por las calles empinadas de la parte alta es lo mejor que puedes hacer una tarde. Encontrarás capillas familiares construidas por promesa, patios interiores con macetas de albahaca, palomares antiguos y la vista siempre presente del Egeo entre los tejados. La subida al viejo molino de piedra de Aravis, el punto más alto de la Chora, se hace en 15-20 minutos desde el puerto y ofrece la mejor panorámica del pueblo, especialmente al atardecer.

Ambiente y ritmo

Duerme el pueblo, no la isla. No busques discotecas ni bares de copas hasta las tres de la mañana: no hay. Sí hay 3-4 lounge-bars pequeños en el paseo (Angela's Cafe & Cocktail Bar es el más animado) donde tomarse una copa de vino local o un cocktail hasta la medianoche. Los viernes y sábados en agosto se anima un poco más, con música en directo en alguna taberna.

Servicios prácticos. En Chora encontrarás cajero automático (Alpha Bank), farmacia, centro médico básico, gasolinera, oficina de correos, wifi gratuito en varios cafés y cobertura 4G decente. La isla tiene una única panadería tradicional que abastece a todos los alojamientos: pide "psomí" recién horneado por la mañana temprano.

Cuándo se llena. Fuera del 20 al 25 de agosto (fiesta de Panagia tou Harou), Chora nunca se satura. Julio y primera mitad de agosto están tranquilos con visitantes de yates y del ferry directo desde Atenas. En septiembre y junio el pueblo casi se vacía: es la mejor época para respirar el ritmo real.

Cómo llegar y moverse

Chora es el punto de llegada del ferry: naces aquí en cuanto pisas Lipsi. Todos los alojamientos del pueblo están a 5-10 minutos a pie del muelle, con maletas medianas se camina bien salvo si te alojan en la parte más alta (pregunta al reservar). Desde el pueblo alquila un ciclomotor por 20-25 €/día para ir a Katsadia, Monodendri y las playas más lejanas.

Un consejo: no reserves excursiones con antelación. En el paseo hay tablones y hojas de papel escritas a mano anunciando "boat trip to Aspronisia today, 25 euros" y ese es el sistema. Los precios en el momento suelen ser más baratos que las agencias online.