En una colina a poco más de un kilómetro de la Chora, la iglesia de Panagia tou Harou ("Nuestra Señora de la Muerte", una traducción que suena más siniestra en español de lo que es en griego ortodoxo) alberga uno de los iconos más singulares y venerados de toda Grecia. Y por "singular" queremos decir: no hay otro igual en las miles de iglesias ortodoxas del país.
Un icono que rompe todos los cánones
Los iconos ortodoxos de la Virgen suelen mostrarla con el niño Jesús en brazos: Panagia Odigitria, Eleusa, Glykofilousa, todas las variantes clásicas. El icono de Lipsi hace algo radicalmente distinto: representa a la Virgen sosteniendo a Cristo ya crucificado, con los brazos abiertos en cruz sobre su regazo. Es una iconografía única. En griego, "haros" significa muerte, y de ahí el nombre.
La leyenda cuenta que el icono llegó a la isla en el siglo XVII, aunque los archivos eclesiásticos son parcos en detalles. La iglesia actual, blanca con cúpula azul como todas las del Dodecaneso, fue reconstruida sobre una capilla anterior más pequeña.
El milagro de los lirios
Aquí está el otro elemento que hace este lugar único. Cada año, en Semana Santa, los fieles depositan lirios frescos en un relicario de cristal delante del icono. Los lirios se secan (como es natural), pierden el agua, quedan como flores momificadas. Y luego, según la tradición y según testimonios de fieles y clérigos, el 22 de agosto, vísperas de la fiesta patronal, esos lirios secos empiezan a florecer de nuevo dentro del relicario, sin agua, sin luz, sin cuidados de ningún tipo. El proceso se ha documentado en múltiples ocasiones y hay fotografías que muestran los mismos lirios secos y luego reflorecidos.
Los sacerdotes locales lo interpretan como milagro. Los escépticos han propuesto explicaciones (humedad, hongos, botánica poco documentada). Los lipsiotes sonríen ante las dos posturas y no se molestan en discutir: para ellos es un hecho anual observado durante generaciones.
La fiesta del 23 de agosto
La fiesta patronal de Panagia tou Harou es EL evento del año en Lipsi. Empieza en la tarde del 22 de agosto con las vísperas en la iglesia, se traslada esa misma noche a las playas cercanas y a las dos plazas grandes del pueblo con música tradicional, comida gratis ofrecida por el ayuntamiento y baile hasta el amanecer. El día 23 hay procesión con el icono por las calles de Chora y misa mayor, seguida de más comida y vino.
Aviso práctico: si quieres viajar en esas fechas, reserva alojamiento con al menos dos meses de antelación. La isla se llena, llegan visitantes de Patmos, Leros y Kalymnos, y los precios se disparan. El ferry de esos días también va lleno.
Cómo visitar (fuera de la fiesta)
El resto del año la iglesia está abierta la mayoría de las mañanas de 09:00 a 13:00, aunque los horarios los marca el sacristán y no hay web oficial ni teléfono público. Si la encuentras cerrada al llegar, prueba a preguntar en alguna taberna cercana: alguien conocerá al sacristán y avisará. Es habitual que abran para grupos pequeños si se pide con educación.
Cómo llegar: desde la Chora de Lipsi hay 1,2 km subiendo por la carretera asfaltada que sale hacia el interior. A pie son 20-25 minutos con desnivel moderado; en ciclomotor, cinco minutos. Hay aparcamiento delante del recinto. La vista desde la explanada de la iglesia sobre la bahía es espectacular al atardecer.
Vestimenta: hombros y rodillas cubiertos. A las mujeres se les puede pedir un pañuelo simbólico para la cabeza al entrar; suele haber unos disponibles en la puerta.
Fotografía: permitida en el exterior. Dentro, sin flash y con moderación. El icono está detrás de un cristal y no se puede tocar. Nada de selfies en el interior.
Combinar con otras visitas
Está cerca de la colina del Kastro con los restos de la acrópolis clásica: puedes visitar ambos en la misma media mañana. Después baja de vuelta a Chora y come en una taberna del puerto. Si te interesa la historia religiosa de la zona, Patmos y su Monasterio de San Juan están a solo 20 minutos en ferry rápido y son una excursión de un día muy fácil desde Lipsi.