En la cima de una colina que domina la Chora, a poca distancia de la iglesia de Panagia tou Harou, se conservan los restos de la antigua acrópolis de Lipsi. El yacimiento es modesto (nada que ver con la Acrópolis de Atenas o con Delos), pero da testimonio de que la isla ya estaba habitada en la época clásica y de que fue un enclave estratégico en las rutas marítimas entre Asia Menor y las Cícladas.
Lo que queda visible
De la acrópolis propiamente dicha se conservan tramos de muros de mampostería, algunas losas planas que serían base de edificios, cerámica dispersa por el suelo, tejas antiguas y restos de tumbas circundantes. No hay señalización interpretativa, ni vallas, ni entrada oficial: es un yacimiento abierto que se recorre libremente y bajo tu responsabilidad.
Los arqueólogos han datado los materiales entre el periodo clásico (siglos V-IV a.C.) y el helenístico tardío. Algunos fragmentos cerámicos más antiguos, de la era micénica y geométrica, han sido trasladados al Museo Eclesiástico y Folclórico del pueblo, donde se exponen protegidos.
Kouselio: el otro yacimiento
Muy cerca, en el paraje interior de Kouselio, se conservan restos aún más interesantes de un asentamiento clásico-preheleno: tramos de muro, tejas, conchas, elementos arquitectónicos y un contrapeso de piedra de una prensa de aceituna que se conserva in situ. Una inscripción de mármol antiguo se reutilizó en la construcción de la capilla de Panagia de Kouselio, algo muy típico en las islas griegas donde las piedras se aprovechaban de una civilización a otra.
Ambos sitios se pueden combinar en la misma ruta a pie desde la Chora, un paseo de unas 2 horas con parada en la iglesia.
La razón real para subir: la vista
Seamos honestos: si vienes a Lipsi por la arqueología, te vas a decepcionar. Lo que realmente compensa el paseo es la panorámica. Desde la cima ves:
- Al sur, toda la Chora como un mosaico blanco bajando hacia el puerto.
- Al oeste, el archipiélago de Aspronisia (las famosas "White Islands") con sus formaciones rocosas blancas y las aguas turquesa.
- Al norte, la silueta inconfundible de Patmos y la ligera línea de montaña de Arki.
- Al sureste, Leros y en días claros hasta Kalymnos.
Al atardecer, si llegas 30 minutos antes de la puesta de sol, la luz sobre las cúpulas blancas del pueblo y la línea de la costa turca al fondo es de las cosas que más quedan grabadas de un viaje al Dodecaneso.
Cómo llegar
A pie: desde la plaza principal de Chora, sube por la calle empinada que va hacia la iglesia de Panagia tou Harou. Pasada la iglesia, un sendero pedregoso a la derecha lleva a la cima en otros 10-15 minutos. Total: unos 30-35 minutos desde el puerto, con 100 metros de desnivel acumulado.
En ciclomotor: hay pista asfaltada hasta cerca de la iglesia, y luego 5 minutos a pie por el sendero.
Cuándo ir: evita las horas centrales de julio y agosto. No hay sombra en la cima y el sol pega duro. Los mejores momentos son a primera hora de la mañana (7-9h) o a última de la tarde (18-20h). Trae agua, sombrero y calzado cerrado: el terreno está lleno de piedras sueltas y espinos.
Duración de la visita: 30-45 minutos son suficientes, aunque muchos visitantes se quedan más tiempo simplemente por la vista.
Combinarlo con...
Es la excursión clásica a pie desde el pueblo que se hace en media mañana o en una tarde. Se combina de forma natural con la iglesia de Panagia tou Harou (a mitad de camino) y, si tienes energía, con el sendero de Agios Nikolaos que sale desde otro punto del pueblo. Para el resto del día, baja a Platys Gialos o a Katsadia a darte un baño y comer en la taberna.